Qué son los cálculos amigdalinos, cuáles son sus síntomas y cómo tratarlos
Cómo identificar y tratar los cálculos amigdalinos: causas, síntomas y prevención
Los cálculos amigdalinos, o tonsilolitos, son depósitos que se forman en las amígdalas debido a la acumulación de bacterias, partículas de comida y células muertas en las criptas amigdalinas. Según la Escuela de Salud de Harvard, estos depósitos pueden variar en tamaño, desde puntos apenas visibles hasta piedras comparables en tamaño a la grava. La consistencia de los cálculos puede ser blanda o, en algunos casos, endurecerse y calcificarse con el tiempo.
Estos cálculos son más comunes de lo que se cree, afectando aproximadamente al 40% de la población. Pueden permanecer en las amígdalas durante días, semanas o incluso más tiempo antes de desintegrarse y caerse. La frecuencia con la que aparecen varía de una persona a otra; algunas los desarrollan recurrentemente, mientras que en otras son esporádicos y ocasionales.
Muchas veces los cálculos amigdalinos no presentan síntomas y pueden pasar desapercibidos. No obstante, cuando los síntomas se manifiestan, incluyen mal aliento persistente, dolor de garganta, tos, dificultad para tragar e infecciones recurrentes en la garganta. Estos síntomas suelen aparecer cuando los cálculos son grandes o se acumulan en gran número, generando irritación.
El tratamiento depende de la severidad de los síntomas. Para casos leves o asintomáticos, generalmente no se requiere intervención. Sin embargo, cuando hay molestias, se recomiendan gárgaras con agua salada o la extracción manual utilizando un hisopo de algodón o un irrigador bucal. Es importante evitar el uso de objetos afilados, ya que pueden dañar las amígdalas y causar infecciones.
Cuando los cálculos provocan inflamación o infección, los médicos pueden recetar antibióticos o antiinflamatorios. En casos más graves o recurrentes que no mejoran con tratamientos simples, se puede considerar la cirugía, como la amigdalectomía (extirpación de las amígdalas) o la criptólisis (eliminación de las criptas amigdalinas).
Para minimizar el riesgo de formación de cálculos amigdalinos, se aconseja mantener una buena higiene bucal, que incluya cepillado de dientes y lengua al menos dos veces al día, así como el uso de hilo dental. Además, es recomendable evitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas y el hábito de fumar, ya que estos factores pueden aumentar la probabilidad de su aparición.
SaludmedicinaBienestar
Cuando el GLP-1 no basta: cómo entender el estancamiento del peso
Realidad virtual en el aula: el reto no es comprarla, sino saber usarla
Cómo reducir los riesgos de la parrilla sin renunciar al sabor
Mayo Clinic prueba minihaces contra tumores resistentes al tratamiento