Cuando el GLP-1 no basta: cómo entender el estancamiento del peso

Ciudad de México,  |     

Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Apetito, expectativas y costo definen cuándo revisar la estrategia

 

La báscula deja de moverse, pero eso no significa necesariamente que un tratamiento con GLP-1 haya dejado de funcionar. El medicamento podría continuar regulando el apetito sin producir la pérdida de peso esperada. La diferencia importa porque cada escenario puede requerir una respuesta distinta.

"Cuando alguien dice que su GLP-1 no está funcionando, eso puede significar muchas cosas diferentes", explica el Dr. Vadim Sherman, director médico de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Hospital Houston Methodist.

Algunos pacientes pierden una cantidad considerable de peso al comenzar el tratamiento, pero el ritmo disminuye conforme el organismo se adapta. Sherman considera que permanecer un mes sin adelgazar, después de haber perdido uno o dos kilos por semana, puede entenderse como un estancamiento.

Otras personas no perciben cambios importantes en el apetito ni consiguen una pérdida significativa desde el inicio. También puede ocurrir que el medicamento produzca resultados inicialmente y que su efecto sobre el peso se vuelva menos pronunciado con el tiempo.

Los ensayos clínicos citados por Houston Methodist registraron pérdidas promedio cercanas al 15% del peso corporal con semaglutida y al 21% con tirzepatida. Sin embargo, entre 10% y 15% de los participantes perdió menos del 5%, considerado un umbral clínico relevante.

Las expectativas también influyen. Una persona puede responder al medicamento y, aun así, no alcanzar su meta personal. En palabras de Sherman: "El medicamento podría no ser suficiente para llegar a ella".

Ante una respuesta insuficiente, los especialistas pueden revisar la alimentación, la actividad física, el efecto sobre el apetito y la evolución del peso. Según cada caso, las opciones incluyen modificar la dosis, cambiar de medicamento o combinar estrategias.

El costo también entra en la evaluación. Mantener un tratamiento sin beneficios suficientes puede representar un gasto considerable, sobre todo cuando aumentar la dosis no mejora la respuesta. "Si un paciente no responde muy bien a los medicamentos para bajar de peso, podría no tener sentido que siga tomándolos", señala Sherman.

Otra alternativa es la cirugía bariátrica. Procedimientos como la manga gástrica y el bypass gástrico pueden producir pérdidas aproximadas del 25% al 30% o más del peso corporal total, según la información del hospital. No obstante, la cirugía no resulta adecuada para todos.

La decisión, por tanto, no consiste en agotar primero todos los medicamentos. Para algunas personas serán suficientes; otras podrían necesitar un enfoque diferente. El punto central es adaptar el tratamiento a la respuesta y las características de cada paciente.

 

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