Nearshoring: el riesgo cibernético también entra por los proveedores
Controles desiguales y poca vigilancia de la IA debilitan cadenas conectadas
El nearshoring no solo conecta plantas, servicios y proveedores. También enlaza sistemas, accesos e información bajo controles que pueden ser muy distintos. Para las empresas mexicanas integradas a cadenas globales, esa desigualdad convierte la seguridad de terceros en un riesgo para toda la operación.
El e-book Ciberseguridad e Inteligencia Artificial: El Blueprint para la Integración de IA y Ciberseguridad en PyMEs, publicado por Delta Protect y la Alianza Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), señala que 40% de las organizaciones sufrió una brecha relacionada con un socio o proveedor clave durante los últimos tres años.
La consecuencia puede rebasar a la organización afectada. El documento presenta el caso de un fabricante automotriz cuya producción global estuvo paralizada durante cinco semanas. El incidente generó costos directos cercanos a 260 millones de dólares y afectó a más de 5,000 proveedores.
Aunque 53% de las organizaciones contrata servicios administrados de seguridad, solo cuatro de cada diez aplica el mismo rigor de protección a sus proveedores. Así, una compañía puede contar con autenticación, vigilancia y capacitación internas mientras mantiene conexiones con terceros sujetos a exigencias menores.
La inteligencia artificial añade otra zona de exposición. Según el informe, únicamente una de cada cuatro organizaciones dispone de controles para monitorear los prompts y las respuestas intercambiadas con proveedores externos de IA. Sin esa visibilidad, resulta difícil conocer qué información se comparte y cómo vuelve a los procesos empresariales.
El mecanismo de protección propuesto parte de identificar qué proveedores acceden a los sistemas, qué privilegios tienen y cómo se supervisa el intercambio de información. También incluye revisar permisos, registrar a los terceros conectados y monitorear las entradas y salidas de modelos externos de IA.
Delta Protect y ANIA plantean incorporar cláusulas de ciberseguridad y uso responsable de inteligencia artificial en los contratos. La finalidad es establecer responsabilidades, exigir transparencia sobre el tratamiento de los datos y evitar que la protección dependa únicamente de acuerdos informales o de la confianza comercial.
Santiago Fuentes, Co-CEO de Delta Protect, resumió el desafío al señalar que la seguridad debe evaluarse como un ecosistema y no limitarse a los sistemas propios.
En cadenas vinculadas con el nearshoring, conocer los accesos de terceros, fijar obligaciones contractuales y supervisar tecnologías externas forma parte de la gestión del riesgo operativo. La continuidad depende también de los controles aplicados fuera de la empresa.
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