Obrador y Trump, la moneda en el aire
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Martes, 20 de noviembre de 2018

Obrador y Trump, la moneda en el aire

  El futuro de la relación bilateral

Publicado en: Ciudad de México , el por

La relación entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump es una moneda en el aire y, a partir de la toma de posesión del tabasqueño el 1 de diciembre de 2018, posiblemente significará la estructuración de una serie de políticas y acuerdos cuyo impacto moldeará el panorama social de México y Estados Unidos. Sobretodo, en materia comercial y migratoria.

El presidente estadounidense ha mantenido, con algunos matices, el mismo discurso desde que estaba inmerso en el proceso de campaña electoral. Dicho discurso ha girado en torno a dos parámetros principales: el aislacionismo y el proteccionismo. Las implicaciones derivadas de la postura de Donald Trump han degenerado en una inflexión en acuerdos como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y lo estipulado en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En ambos casos, el denominador común es la exigencia por parte de Estados Unidos de cambios puntuales a los consensos.

Del mismo modo, Trump, de manera recurrente, circula por una órbita de racismo y segregación apelando a los más íntimos y otrora sutiles sentimientos de un gran número de estadounidenses. La latente propuesta de levantar un muro fronterizo con México, las políticas antimigratorias que resultan en la separación de familias latinas en Estados Unidos y sus constantes desatinos con países de Medio Oriente son algunos de los focos rojos de su administración.

Señor Trump, propongo a usted, en primer lugar, hacer un esfuerzo para avanzar integralmente en las áreas sustantivas en las que está la esencia de la relación bilateral. Enunció Andrés Manuel en una carta dirigida al presidente de Estados Unidos dada a conocer públicamente el 24 de julio de 2018.

Por su parte, López Obrador optó, al menos hasta ser nombrado presidente, por la vía del intercambio de opiniones y la generación de pactos con miras en el bienestar y la convivencia entre las dos naciones. Es preciso mencionar que Trump y AMLO, por ahora, sostienen su relación de una manera un tanto cuidadosa. Ambos mandatarios se han elogiado mutuamente e incluso han enfatizado que el hecho de poner a los ciudadanos al centro de sus proyectos y enfrentar la adversidad con éxito los caracteriza.

Sin embargo, durante la inauguración en Ciudad Juárez de los Foros para la Pacificación Nacional, Obrador, junto con Olga Sánchez Cordero y Alfonso Romo, próximos secretarios de Gobernación y Seguridad Pública respectivamente, refirió que, independientemente de las diferencias con gobiernos extranjeros o las intenciones de grupos de intereses creados, todo lo que le convenga al pueblo de México se va a llevar a la práctica.

No debemos autocensurarnos, somos libres. Se deben de analizar todas las opciones. Nada de "esto o aquello no lo podemos tocar porque no le va a gustar a un gobierno extranjero", no nos importa, si es bueno para México se va a llevar a cabo. Señaló AMLO.

Ahora bien, hasta el momento, el mandatario norteamericano, en cuanto a la situación con México, había tratado con el todavía presidente en funciones, Enrique Peña Nieto, y su respectivo equipo para temas comerciales y migratorios. El detalle aquí es que Peña Nieto es una figura política con un enorme índice de desaprobación social. Algunos de los motivos de esto son escándalos de corrupción, como con el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, convulsiones nacionales, como lo sucedido con los 43 de Ayotzinapa y la poca estabilidad económica del país. Sin mencionar los serios problemas relativos a seguridad.

Factores como los mencionados han contribuido, de manera directa, al estrechamiento del capital político de Peña, posicionandolo como un personaje débil y sin tanto margen de acción, escenario que ha convenido a su homólogo estadounidense. En contarse, Andrés Manuel asumirá el máximo cargo de la República Mexicana arropado por el voto de más de 30 millones de mexicanos y una influencia casi total en los distintos estados del país y ambas cámaras del Congreso (será el presidente más votado en la historia de México).

Esta atmósfera es totalmente ajena a lo experimentado por Trump a lo largo del año y medio que lleva al frente de Estados Unidos. Él mismo ha hecho énfasis en el gran apoyo por parte del pueblo mexicano y del poder legislativo a Obrador dado que eso, se sobre entiende, le dará al nuevo mandatario mexicano, a diferencia de Peña Nieto, un área de decisión y acción mucho muy amplia, sólida, prominente y determinante.

 

 

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