AMLO, sus refinerías y el retroceso
Invertir en nuevas refinerías supondría un retroceso para México
La inversión y construcción de nuevas refinerías en México, como ha propuesto Andrés Manuel López Obrador, podría suponer un retroceso económico, político y mercantil en el panorama y posicionamiento internacional del país.
El virtual presidente electo reitera continuadamente que la producción de petróleo crudo en territorio mexicano ha decrecido sustancialmente desde el sexenio del expresidente Felipe Calderón. Estos bajos índices, argumenta, se deben en parte al abandono de la exploración de minerales y a la apertura del mercado petrolero de México tras la aprobación de la Reforma Energética en 2013, impulsada por Enrique Peña Nieto.
Conjuntamente, AMLO sostiene que México realiza la compra de 500 mil barriles de combustible de manera diaria, lo que degenera en un escenario de déficit y dependencia al no permitir la adición de un valor agregado a la producción nacional.
Primeramente, la propuesta de López Obrador es la construcción de una nueva refinerías con la intención de generar los combustibles en México, reducir los costos un 25% y así evitar la compra de los mismos a países como Estados Unidos. Al mismo tiempo, promover la renovación y optimización de las que se encuentran activas.
México cuenta con 6 refinerías en su territorio. No obstante, la mitad de las mismas, Salina Cruz (Oaxaca), Minatitlán (Veracruz) y Madero (Tamaulipas), sostienen sus operaciones muy por debajo de su correcta capacidad debido a una serie de paros sistemáticos desde principios de 2018.
Sin embargo, el experto en temas energéticos, Jorge Zarco, apunta que la inversión en refinerías no sería una opción factible si lo pretendido es un avance económico. Zarco enfatiza la inminente irrupción de los combustibles y energía renovable como la posible ruptura en el esquema de progreso nacional. La apuesta hacia futuro no debería estar ligada a la energía fósil, sobre todo teniendo en cuenta el abanico de opciones alternas y renovables presentes.
Un auto eléctrico, por ejemplo, señala Zarco, será mucho más atractivo en unos años dada la mayor oferta en comparación con los vehículos que hagan uso de gasolina tradicional. Hay que buscar cambios en la idea de los combustibles y tratar de seguir la inclinación mundial al respecto. De lo contario, México podría verse envuelto en una abrazadera de rezago y retroceso.
Añadido a esto, Miriam Grunstein, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), se pronunció respecto a la intención del virtual presidente electo de revisar los contratos firmados a razón de la Reforma Energética. La doctora en materia económica y de energía dijo que dichos contratos, al encontrarse vigentes, están exentos de cualquier tipo de modificación dado que están amparados por un marco jurídico y constitucional.
Refinerías, combustible y energía, son conceptos que mantienen una vigencia imperativa en la agenda de López Obrador y, por consiguiente, de los medios de comunicación en todo el mundo. La idea de una inversión estéril en elementos con miras a perder relevancia es una firme preocupación para aquellos analistas de cuestiones de este tipo.
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