Última milla puede absorber 65% del costo de un envío voluminoso

Ciudad de México,  |     

Sergio F Cara (NotiPress/Composición)

Menos entregas por ruta y los reintentos presionan el margen del negocio

 

Un colchón económico puede enfrentar una paradoja incómoda: que llevarlo hasta el comprador cueste más que el propio producto. No se trata solamente de la distancia. El tamaño de la mercancía cambia el vehículo, reduce las entregas posibles por recorrido y exige personal e infraestructura especializados.

Federico Arbio, CEO de Zipnova, explicó durante un panel del D2C Summit de Tiendanube que la última milla puede representar entre 50% y 65% del costo total del envío en operaciones de productos pesados y voluminosos. La recolección puede concentrar entre 15% y 20%, mientras el procesamiento en el centro de distribución puede ubicarse entre 10% y 20%. Las proporciones son aproximadas y dependen de la eficiencia de cada operación.

La diferencia frente a la paquetería convencional comienza con una limitación física. Los artículos pequeños pueden distribuirse en automóviles o motocicletas, pero colchones, muebles y electrodomésticos requieren unidades de mayor capacidad. Como transportan menos productos y visitan menos destinos, el costo operativo del vehículo se divide entre un número reducido de entregas.

También cambia el trabajo en cada domicilio. Mientras un paquete suele ser manipulado por una persona, un artículo voluminoso puede requerir equipos de dos o tres integrantes. A esto se suman horarios de circulación, permisos y restricciones de acceso a conjuntos residenciales, factores que reducen la cantidad de entregas posibles durante una jornada.

Cuando el comprador no está disponible o alguna condición impide completar la entrega, el producto debe regresar al centro de distribución. Allí se descarga, se prepara otra vez y vuelve a salir. En la práctica, la operación repite actividades que ya habían generado costos, incluida una nueva última milla.

El problema también puede surgir antes del recorrido. Un embalaje defectuoso puede detener el envío, obligar a devolver la mercancía al vendedor o exigir un nuevo empaque. Incluso la ubicación de una etiqueta puede añadir trabajo si obliga a descargar y separar productos para registrarlos. La coordinación entre marcas y operadores resulta decisiva para evitar que esas ineficiencias recorran toda la cadena.

Juan Pablo Velarde, responsable de comercio electrónico y marketplaces de Dormimundo, señaló que la empresa opera con logística propia en Ciudad de México, donde equipos de tres personas pueden trasladar e instalar los colchones. Fuera de esa zona, las distancias, los vehículos disponibles y las restricciones de acceso modifican la ecuación.

La respuesta no consiste únicamente en buscar transporte más barato. Dormimundo trabaja con estrategias basadas en los códigos postales atendidos y el tipo de producto disponible para cada destino. Los colchones empacados en caja pueden facilitar ciertas rutas, aunque tienen diferencias de margen frente a los tradicionales. Así, la logística deja de ser un proceso posterior a la venta: define qué puede venderse, dónde y con qué rentabilidad.

 

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