Desertificación en México: urge implementar medidas de restauración a corto plazo

Ciudad de México  

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Corrupción y falta de políticas públicas de conservación en México causan pérdida de 1.5 millones de hectáreas de tierras fértiles cada año

 

Tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas representan 65% del territorio nacional (128 millones de hectáreas), señala la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; y justo son estas zonas donde se presenta la desertificación, fenómeno que consiste en la degradación del suelo (por químicos, erosión eólica, hídrica o física), ocasionada por factores como variaciones climáticas y actividades humanas. Anualmente la Tierra pierde veinticuatro millones de toneladas de suelo fértil y la degradación de las tierras secas reduce hasta 8% el producto interno bruto de naciones en desarrollo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Cada año, la corrupción y la falta de políticas públicas de conservación en México ocasionan la pérdida de 1.5 millones de hectáreas de tierras fértiles; de acuerdo con expertos en el tema, esta crisis medioambiental es grave y se requieren acciones a corto plazo para evitar que las dimensiones del problema escalen y sean irreversibles. Las actividades ganaderas, en particular la producción de carnes, contribuyen a empeorar la desertificación en suelos mexicanos: miles de litros de agua deben invertirse en la producción de tan solo un kilogramo de carne para consumo humano.

Además de la desertificación, entre los problemas más urgentes en materia de la degradación de los recursos naturales planteados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura se encuentran: erosión del suelo, escasez y contaminación del agua, deforestación, cambios climáticos y pérdida de la diversidad biológica. Y, asegura la ONU, en 2025 alrededor de 60% de la población mundial padecerá condiciones de estrés hídrico, en tanto 1800 millones de seres humanos tendrán escasez absoluta de agua; se prevé que esto ocasione la migración forzada de hasta 135 millones de personas en el mundo para 2045.

Proteger los suelos, restaurarlos y hacer buen uso de ellos ayudará en la lucha contra el cambio climático; la emergencia internacional que supone este fenómeno ocasionado o potenciado por las actividades humanas desmedidas y no ecoamigables podría verse mitigado mediante la restauración de tierras degradadas, porque se calcula que estas superficies restauradas poseerían un potencial anual de almacenamiento de hasta 3 millones de toneladas de carbono. Y, cabe destacar, del total de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, alrededor de una cuarta parte corresponden a las actividades humanas relacionadas con el uso de la tierra.

El grado y el ritmo de desertificación en México hace urgente el implementar medidas de restauración de suelos fértiles cuyos resultados sean vistos a corto plazo. Si bien se trata de una crisis medioambiental en parte ocasionada por variaciones climáticas, también es cierto que las actividades humanas desmedidas acentúan sus efectos. El sobrepastoreo, el abuso de agroquímicos y otras acciones humanas no amigables con el medio ambiente contribuyen a empeorar el estado de la desertificación en las tierras mexicanas; crímenes medioambientales como estos son posibles por la corrupción y la falta de políticas públicas de conservación en el país.

 

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