Los genes "zombie" anticancerígenos de los elefantes
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Martes, 20 de noviembre de 2018

Los genes "zombie" anticancerígenos de los elefantes

  Investigadores estadounidenses descifran la paradoja de Peto en los elefantes

Publicado en: Ciudad de México, el por

Genetistas y biólogos de la Universidad de Chicago han descubierto cómo es posible que los elefantes, a pesar del riesgo potencialmente mayor de padecer cáncer en comparación con organismos pequeños, presenten una mortalidad de apenas la tercera parte de la que padecen los seres humanos a causa de diversos tipos de cáncer. La clave de dicha reducción del riesgo a desarrollar cáncer yace en genes supresores de tumores.

Los diferentes tipos de cáncer disminuyen su frecuencia de manera inversamente proporcional al tamaño de un animal, según plantea la paradoja de Peto; es decir, a mayor número de células, menor es la cantidad de tipos de cáncer que esa especie puede padecer. Por definición, el cáncer es una enfermedad causada por la descontrolada división de células anormales en una parte del cuerpo; por ende, lo lógico sería que las probabilidades de desarrollar cáncer aumentaran con el tamaño de los seres vivos.

Si los elefantes tienen cerca de cien veces más células en comparación con los seres humanos, entonces, los amables gigantes deberían tener más posibilidades de morir a causa de cáncer que una persona. Pero no es así. Estos paquidermos han desarrollado un peculiar mecanismo de defensa que les permite programar la muerte de células cuando alguna anormalidad o daño en el ADN es detectado durante el proceso de desarrollo o división celular.

El gen llamado TP53 produce algo capaz de detectar ADN dañado; cuando algo va mal, da la orden a la célula de que repare el daño o muera. La mayoría de los mamíferos cuenta con dos copias del TP53, los elefantes tienen 20; en parte, esto explica la eficiencia de los elefantes para detectar y erradicar a tiempo células que podrían desarrollar cáncer. Aunque hacía falta entender ese algo capaz de detectar ADN dañado.

Al continuar con la investigación, los especialistas centraron su atención en el factor inhibidor de leucemia (LIF, leukaemia inhibitory factor). El LIF es capaz de actuar como supresor de tumores, sin embargo es posible que contribuya a causar cáncer. La biblioteca genética de los elefantes asimismo contiene numerosas copias del LIF, muchas de las cuales son copias no funcionales o "clones muertos".

LIF6 es "devuelto a la vida" cuando una célula detecta ADN dañado, esos seudogenes comienzan a multiplicarse hasta aparecer en grandes cantidades. LIF6 y TP53 trabajan juntos: cuando el gen detecta material genético dañado, activa los seudogenes o "genes zombis" para que ataquen la mitocondria, lo que eventualmente culmina con la muerte de la célula. Los elefantes no son los únicos animales con mecanismos anticancerígenos. Los especialistas esperan develar sus secretos con el afán de lograr replicar tales efectos en tratamientos contra el cáncer en humanos.

 

 

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