Otra cara del emprendimiento toma fuerza
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Sábado, 26 de mayo de 2018

Otra cara del emprendimiento toma fuerza

  Un nuevo enfoque para fomentar la innovación en las empresas

Publicado en: Ciudad de México, el por

Actualmente, la idea del emprendedor está estrechamente relacionada con el mundo empresarial y es un concepto fundamental para el mercado actual. Aunque hoy en día se le relaciona mucho con aquellos individuos que van en contra de la corriente y deciden crear algo completamente nuevo y atractivo de la nada, existe otra cara del emprendimiento que toma fuerza al representar una exitosa filosofía de negocio, y puede terminar por ser más relevante que la actual definición principal.

Un emprendedor es, simplemente, "una persona que tiene decisión e iniciativa para realizar acciones que son difíciles o entrañan algún riesgo". En esta definición se puede abarcar desde la actual concepción del empresario exitoso que presenta una innovación disruptiva a los mercados establecidos, hasta un individuo remarcable que, dentro de su misma compañía, busca romper los estándares y generar una mejora para el negocio donde se desenvuelve.

"Aunque son necesarios los jóvenes emprendedores y los casos exitosos, los mercados frecuentemente olvidan la otra parte", comenta Alejo Roze, gerente de Estrategia y Accordance en la compañía de consultoría BeeckerCo. "Muchas compañías se estancan en lo que ya conocen, se conservan estáticas o con un mínimo movimiento y terminan por quedarse atrás. Como empresas debemos hacer algo más, se tiene que mirar a la otra cara del emprendimiento y usarla como un motor interno de dinamismo".

El emprendimiento puede ser externo al buscar generar nuevos negocios o interno, dentro de las empresas establecidas

Existen múltiples ventajas en el fomento de este tipo de innovación. La más obvia es que fomenta una mayor identidad de marca dentro de los empleados, socios y colaboradores. Pero más importante aún, es el emprendimiento interno el cual tiene el potencial de ser mucho más poderoso que su homólogo externo.

De acuerdo a Roze, esto se debe al diferente esquema de costos que existe entre ambas versiones. "El emprendedor externo debe considerar tiempo, dinero y costos de oportunidad para decidir si dar o no ese 'primer paso'. Uno interno no necesita preocuparse por estos factores, pues ya trabaja dentro de un ente organizado y estable. Lo único que arriesga éste último es su 'capital social', su relación con jefes y compañeros de trabajo; y si se fomenta el emprendimiento, se elimina cualquier factor que limite la innovación".

El mundo actual avanza con rapidez y amenaza con dejar atrás a aquellas compañías que no logran adaptarse a los nuevos tiempos. Muestra de ello es que, de las empresas dentro del Fortune500 de la década de los 60, apenas el 20% todavía existe. Los negocios no deben olvidar la otra cara del emprendimiento que toma fuerza, y realizar acciones específicas para fomentarla, motivarla y preservarla.

 

 

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