El dilema del diésel y las gasolinas en México

Ciudad de México  

En 2021 se dejarían de comprar combustibles

 

El tema de la producción, inversión e importación de combustibles fósiles es una situación que está presente en el radar mediático en cualquier momento que se busque realizar un análisis del contenido de las propuestas en materia deenergíapor parte del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Sobre esta elocución, Obrador, al momento de presidir el quinto Congreso Nacional extraordinario deMorena, señaló que a la mitad de su sexenio, Méxicodejará de comprar gasolinas a países extranjeros, recuperará la industria eléctrica y mantendrá un precio estable en la gasolinaa nivel nacional. Cabe mencionar que parte de este argumento halla su sustento en la estrategia de construir una nueva refinería en Dos Bocas,Paraíso, Tabascoy renovar las ya existentes.

En contraste a estas declaraciones,Joaquín Coldwell, actual secretario de Energía, expuso (a través de su cuenta de Twitter) queMéxicoestá dentro de los 10 primeros países en cuanto ageneración de electricidadmediante el uso de gas natural.

Las propuestas de López Obrador, sin embargo, podrían enfrentarse a un escenario adverso en lo que se refiere a una visión enfocada de manera primaria a combustibles fósiles. La tendencia a nivel internacional parece apuntar, concretamente, a la producción deenergías renovablesy alternativas. Incluso, países como Arabia Saudita, nación con la segunda más grande reserva mundial depetróleo, ha manifestado, a través de sus mandatarios Salmán bin Abdulaziz(rey) y Mohámed bin Salmán(príncipe heredero), que apostarán a futuro por el tratamiento de combustibles alternos y renovables.

Añadido a esto, está la cuestión de la importación de biodiesel. Brasil, como país con mayor índice de producción de este recurso, tiene como uno de sus objetivos principales de comercio y exportaciones a México. Es decir, nuestro país también participa, comprando, en el gran mercado de biocombustibles.

Rick Perry, secretario de EnergíadeEstados Unidos, ha mostrado su apoyo a la iniciativa de Obradorpor dejar de comprar gasolinas y diésel a naciones extranjeras. Es necesario contextualizar que el país al que más le compraMéxicoes a Estados Unidos, en caso de materializarse la idea de AMLO, las refinerías estadounidenses perderían su mayor mercado extranjero.

Del mismo modo, Andrés Manuel, desde su campaña, enfatizó que durante el periodo de su administración no habrá la necesidad de realizar gasolinazosni de estipular un aumento cuantitativo en el ejercicio tributario. Este apartado en particular, según diversos analistas, es una aspiracióncasi imposibledado el carácter de constante fluctuaciónde losmercados, el tipo de cambio y la economía nacional.

Tomando como referencia los datos obtenidos por laAdministración de Energíade Estados Unidos,Méxicoha importado, aproximadamente, un promedio de 1.19 barriles de gasolina diarios en los 7 meses y medio del 2018. Estos procesos comercialesrepresentan el 60 por ciento del consumo total del país.

Lo que todo lo anterior implica es un panorama en donde la estructuración delproyecto de nacióntendrá que realizarse de forma más pausada. El periodo de campañas ya pasó. Ahora no es momento de continuar el discurso de promesas, sino de analizar detenidamente la viabilidad de las ya realizadas y los requerimientos para llevarlas a la práctica de un modo óptimo.

 

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