El dilema del diésel y las gasolinas en México
En 2021 se dejarían de comprar combustibles
El tema de la producción, inversión e importación de combustibles fósiles es una situación que está presente en el radar mediático en cualquier momento que se busque realizar un análisis del contenido de las propuestas en materia de energía por parte del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
Sobre esta elocución, Obrador, al momento de presidir el quinto Congreso Nacional extraordinario de Morena, señaló que a la mitad de su sexenio, México dejará de comprar gasolinas a países extranjeros, recuperará la industria eléctrica y mantendrá un precio estable en la gasolina a nivel nacional. Cabe mencionar que parte de este argumento halla su sustento en la estrategia de construir una nueva refinería en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco y renovar las ya existentes.
En contraste a estas declaraciones, Joaquín Coldwell, actual secretario de Energía, expuso (a través de su cuenta de Twitter) que México está dentro de los 10 primeros países en cuanto a generación de electricidad mediante el uso de gas natural.
???????? México se ubica dentro de los primeros 10 países con la mayor generación de #electricidad a partir de #GasNatural. pic.twitter.com/kxv9M5HbC4
— P. Joaquín Coldwell (@JoaquinColdwell) August 19, 2018
Las propuestas de López Obrador, sin embargo, podrían enfrentarse a un escenario adverso en lo que se refiere a una visión enfocada de manera primaria a combustibles fósiles. La tendencia a nivel internacional parece apuntar, concretamente, a la producción de energías renovables y alternativas. Incluso, países como Arabia Saudita, nación con la segunda más grande reserva mundial de petróleo, ha manifestado, a través de sus mandatarios Salmán bin Abdulaziz (rey) y Mohámed bin Salmán (príncipe heredero), que apostarán a futuro por el tratamiento de combustibles alternos y renovables.
Añadido a esto, está la cuestión de la importación de biodiesel. Brasil, como país con mayor índice de producción de este recurso, tiene como uno de sus objetivos principales de comercio y exportaciones a México. Es decir, nuestro país también participa, comprando, en el gran mercado de biocombustibles.
Rick Perry, secretario de Energía de Estados Unidos, ha mostrado su apoyo a la iniciativa de Obrador por dejar de comprar gasolinas y diésel a naciones extranjeras. Es necesario contextualizar que el país al que más le compra México es a Estados Unidos, en caso de materializarse la idea de AMLO, las refinerías estadounidenses perderían su mayor mercado extranjero.
Del mismo modo, Andrés Manuel, desde su campaña, enfatizó que durante el periodo de su administración no habrá la necesidad de realizar gasolinazos ni de estipular un aumento cuantitativo en el ejercicio tributario. Este apartado en particular, según diversos analistas, es una aspiración casi imposible dado el carácter de constante fluctuación de los mercados, el tipo de cambio y la economía nacional.
Tomando como referencia los datos obtenidos por la Administración de Energía de Estados Unidos, México ha importado, aproximadamente, un promedio de 1.19 barriles de gasolina diarios en los 7 meses y medio del 2018. Estos procesos comerciales representan el 60 por ciento del consumo total del país.
Lo que todo lo anterior implica es un panorama en donde la estructuración del proyecto de nación tendrá que realizarse de forma más pausada. El periodo de campañas ya pasó. Ahora no es momento de continuar el discurso de promesas, sino de analizar detenidamente la viabilidad de las ya realizadas y los requerimientos para llevarlas a la práctica de un modo óptimo.
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