Agua potable que llega a hogares mexicanos puede beberse sin riesgo
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Domingo, 16 de diciembre de 2018

Agua potable que llega a hogares mexicanos puede beberse sin riesgo

  72% de los encuestados no bebe agua de la llave por desconfianza o por el fuerte sabor u olor a cloro

Publicado en: Ciudad de México, el por

El agua suministrada por los sistemas operadores de agua potable municipales es apta para consumo humano, no solo podría usarse en limpieza del hogar y aseo personal, también para cocinar y beber, aseguró la maestra Magdalena Sánchez Astello de la Universidad Autónoma Chapingo (Texcoco, Estado de México), durante la ponencia Análisis de Costo de Oportunidad del Agua Potable en México, un Estudio de Caso, parte del eje temático Desarrollo Sustentable de la edición 2018 del congreso del Consejo Internacional de Recursos Naturales y Vida Silvestre (Coirenat).

¿Qué lleva a los mexicanos a desconfiar del agua de la llave?, ¿por qué la gran mayoría no la usa en la cocina o la bebe? Por desconfianza, por considerar que podría estar contaminada y dañar su salud, o bien a causa del fuerte olor o sabor a cloro. De las personas encuestadas, 31 por ciento usa el agua de la llave para limpieza doméstica y aseo personal, mas no para cocinar ni beber; el porcentaje llega a 40 cuando se trata de quienes la usan en la preparación de alimentos y otras tareas del hogar; a penas 28 por ciento la emplea en diversas tareas del hogar, incluida la cocina, y la bebe.

Agua potable es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la cantidad de agua empleada por las personas para bañarse, limpiar sus hogares, cocinar y beber. Dicha agua debe cumplir con características químicas, físicas y microbiológicas predeterminadas en estándares de calidad. Asimismo, de acuerdo con datos de la OMS, en el mundo hay 6600 millones de personas con acceso a agua potable mejorada y aproximadamente 10 por ciento consume vital líquido contaminado.

México ofrece agua potable con calidad para consumo humano a cerca de 92 por ciento de su población (incluidos quienes tienen una llave de agua a dos cuadras de sus viviendas), declara la Comisión Nacional del Agua. Aun así, es el país que más agua embotellada consume en el mundo: 244 litros per cápita al año, principalmente de la marca Bonafont.

Por sistema de distribución de agua potable se entiende: la fuente de agua, el lugar de almacenamiento (del tipo que sea) y todo el sistema de distribución, hasta llegar a las casas. En México, los sistemas de distribución de agua potable están a cargo de organismos operadores independientes; es decir, los municipios tienen sus propios organismos, que reciben una cuota, para operar el sistema de agua. Entre quienes no beben o cocinan con agua de la llave: 61 por ciento desconfía del sistema de distribución de agua potable (la consideran contaminada); 7 por ciento, por costumbre; 2 por ciento, porque se enfermó alguna vez y adjudicó el problema al agua; 30 por ciento, por el sabor (a cloro).

Los investigadores liderados por Sánchez Astello aplicaron 67 encuestas en una unidad habitacional de Fovissste, donde vive la mayoría de los trabajadores administrativos de la Universidad Autónoma Chapingo (ingresos de cinco mil a diez mil pesos mensuales y altos niveles de estudios); la pregunta filtro indagaba sobre el consumo de agua potable o agua embotellada para cocinar y para beber. El estudio fue complementado con cinco muestreos (a la salida del pozo, en la cisterna de almacenamiento municipal, en los grifos de los domicilios, en los tinacos) orientados a determinar la calidad del agua potable que llega hasta los hogares de la unidad habitacional estudiada.

Si se considera que la media del consumo de garrafones por mes en cada hogar es de 6.8, resulta mucho más barato los operadores de agua potable implementen procesos para eliminar el sabor y el olor a cloro (las purificadoras, luego de quitarle todo al agua, le añaden las sales responsables del sabor que los consumidores prefieren); e incluso más barato sería contar con filtros en las casas, los cuales eliminarían ese sabor u olor a cloro y darían a las personas la confianza necesaria en el agua potable para beberla y usarla en la cocción de alimentos. El más grande problema, concluyó el estudio, es la falta de información, los consumidores no son conscientes de la calidad del agua potable presente en los hogares mexicanos.

 

 

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