Autonomía de agentes de IA supera ritmo de adopción empresarial

Agentes de IA avanzan más rápido que las decisiones empresariales
Los agentes de inteligencia artificial avanzan con rapidez en la ejecución de tareas complejas dentro del entorno laboral, aunque las decisiones empresariales sobre su adopción todavía avanzan con mayor cautela. El desarrollo tecnológico ya permite automatizar procesos que antes requerían intervención humana constante, pero las organizaciones todavía evalúan cómo integrar estos sistemas sin alterar procesos de trabajo existentes, incluso cuando las empresas argumentan que estas decisiones requieren intuición humana.
De acuerdo con el estudio "Future of Work with AI Agents: Auditing Automation and Augmentation Potential across the U.S. Workforce", de la Universidad de Stanford autonomía de agentes con IA sugieren que el cambio en el mercado laboral será profundo, aunque gradual. El análisis académico sobre agentes autónomos aplicado a más de 100 ocupaciones identifica que estos sistemas pueden ejecutar flujos de trabajo completos, desde análisis de información hasta interacción con herramientas digitales. La investigación también muestra que aproximadamente 46,1% de las tareas analizadas presentan actitudes positivas hacia la automatización por parte de los trabajadores, especialmente cuando implica eliminar actividades repetitivas o administrativas.
Este desfase entre capacidad tecnológica y adopción organizacional aparece con frecuencia en el sector corporativo. Durante la entrevista con NotiPress, Fernando Leibowich Beker, cofundador y CEO de Lidd AI, explicó que muchas empresas todavía enfrentan dificultades para interpretar los resultados de eficiencia generados por la inteligencia artificial, especialmente cuando estos implican aumentos de productividad muy superiores a las expectativas tradicionales, aunque esto obliga a repensar los roles empresariales.
La aparición de agentes capaces de planificar tareas, utilizar herramientas digitales y ejecutar procesos en múltiples etapas amplía las posibilidades de automatización más allá de los chatbots o asistentes básicos utilizados en años recientes. Según el estudio de Stanford, las investigaciones académicas describen estos sistemas como programas capaces de diseñar su propio flujo de trabajo y completar tareas de forma autónoma en entornos digitales.
Asimismo, el estudio identificó una tendencia hacia la colaboración entre humanos y sistemas inteligentes, en lugar de un reemplazo inmediato del trabajo humano. El estudio indica que 45,2% de las ocupaciones analizadas muestran preferencia por modelos de colaboración equilibrada entre humanos y agentes digitales, lo que sugiere que muchas tareas futuras combinarán supervisión humana con ejecución automatizada.
Frente al debate sobre empleo, el estudio "Inteligencia artificial generativa y empleo: edición actualizada de 2025" de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo va más allá de la eliminación de puestos laborales. Las conclusiones indican que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo desempeña ocupaciones con algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, pese a que la mayoría de los empleos experimentará transformaciones antes que desaparición total.
En muchos casos, la automatización afecta tareas específicas dentro de una ocupación y no la ocupación completa. Este enfoque basado en tareas explica por qué incluso sectores con alta exposición tecnológica continúan requiriendo intervención humana, particularmente en procesos que involucran toma de decisiones, coordinación organizacional o interacción interpersonal.
Según el estudio de Stanford, la integración de agentes autónomos puede modificar las competencias laborales más demandadas. Las habilidades centradas en análisis de información —tradicionalmente asociadas con empleos de alto salario— muestran mayor exposición a automatización, mientras que competencias relacionadas con comunicación, coordinación y gestión organizacional adquieren mayor relevancia en entornos con inteligencia artificial.
Leibowich Beker, de origen argentino, explicó que la adopción de agentes de inteligencia artificial todavía enfrenta barreras internas dentro de las empresas. Detalló que factores como la estructura organizacional, la capacitación del personal y la evaluación de riesgos influyen en la velocidad con la que las compañías integran estas herramientas en su operación. El ejecutivo agregó que muchas empresas aún evalúan cómo integrar estos sistemas sin provocar cambios bruscos en su operación.
Mientras los agentes de inteligencia artificial avanzan hacia mayor autonomía, las empresas y los trabajadores todavía evalúan cómo integrar estos sistemas en los procesos productivos y en la organización del trabajo. La incógnita ahora es qué tareas seguirán siendo humanas en un entorno cada vez más automatizado.
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