China, EU y el nuevo orden mundial
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Miércoles, 19 de septiembre de 2018

China, EU y el nuevo orden mundial

  La guerra comercial continúa

Publicado en: Ciudad de México , el por

China y Estados Unidos, las dos potencias económicas más importantes del mundo, mantienen una tensión comercial cuyo impacto va más allá de los límites físicos de sus respectivos territorios. El resultado de este conflicto bien podría significar una reorganización del orden mundial.

La idea de economía cerrada circunda constantemente, como espíritu en pena, el ambiente generado a raíz de esta confrontación. Desde el comienzo de la administración de Donald Trump, el 20 de enero de 2017, las políticas económicas de Estados Unidos se inclinaron hacia la plataforma del proteccionismo, situación completamente contraria al carácter globalizador que, supuestamente, impera en el esquema internacional.

Xi Jinping, presidente de China, manifestó ante los representantes de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), durante la X Cumbre del convenio, su inquietud y rechazo contra la tendencia comercial de los estadounidenses. El mandatario argumentó que el optar por las políticas económicas propuestas por Trump sería un retroceso innecesario para el desarrollo mercantil. Del mismo modo, sostuvo que los BRICS cuentan todas las posibilidades para crear una estructura autónoma en materia de relaciones internacionales basada en respeto, igualdad y beneficio mutuo.

Se tienen que rechazar los principios del unilateralismo y el proteccionismo. Se deben liberalizar el comercio y las inversiones. Los mercados necesitan ser abiertos. Enunció el mandatario asiático.

Por su parte, el mandatario de Estados Unidos acaba de proponer ante la Oficina del Representante de Comercio Exterior implementar un incremento del 10 al 25% a los gravámenes de todo tipo de bienes provenientes de China. El monto al cual escalarían los costos, en caso de que dicho aumento se materialice, sería de 200 mmdd.

El motivo, por llamarlo de alguna manera, que funge como locomotora de las determinaciones de Trump, es tratar de bajar el enorme déficit comercial de su país respecto a China (556 mmdd al cierre del año 2017). Para contextualizar esto, cabe recordar que, desde el comienzo de la administración del actual presidente norteamericano se solicitó a China bajar 200 mmdd a este déficit hasta el 2020 con el fin de impulsar la economía estadounidense.

A modo de contestación, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Geng Shuang, expresó que el chantaje y la presión de Estados Unidos no afectarán los esquemas de comercio de su país. Asimismo, señaló categóricamente que tomarán contra medidas para sostener sus propios y legítimos derechos e intereses en caso de una continuación de acciones negativas en contra del bienestar de la nación asiática.

Si los norteamericanos toman medidas que empeoren la situación, nosotros, con toda seguridad, tomaremos contramedidas. Siempre hemos pensado que las disputas comerciales deben resolverse a partir del diálogo y las negociaciones. Subrayó Shuang.

Paralelamente, el terreno operativo del gobierno de Xi Jinping parece contar con más alternativas comerciales que el de Donald Trump. Rusia, por ejemplo, además de la relación económica que tiene con China, está estableciendo un puente de acción con países centrales de la Unión Europea, como Alemania. Al mismo tiempo, dadas las delicadas condiciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Qiu Xiaoqui (embajador de China en México) se reunió con Andrés Manuel López Obrador con motivo de delinear los parámetros de la comunión entre ambas naciones a partir de 1 de diciembre de 2018.

Una conjunción de estos países podría significar la solidificación de un frente comercial cuya finalidad sería aislar las operaciones económicas de Estados Unidos. Añadido a esto, la administración de Jinping, por medio de presión en cuanto a costos y procesos, podría complicar el panorama de las empresas estadounidenses en territorio chino. Al tener en cuenta que el gigante asiático, pese a tener un cuerpo económico menos dinámico que el estadounidense, puede optar por caminos más dinámicos y flexibles.

Es evidente que ambos países están en búsqueda de establecer las mejores condiciones en pro de sus correspondientes sectores de producción, no obstante, la vía elegida para conseguir dichas condiciones afecta directamente algunos acuerdos comerciales que, en primera instancia, podrían ser tomados como ajenos.

 

 

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