Científicos descartan vida microbiana en Venus tras nuevo estudio

Ciudad de México  

NASA/JPL-Caltech

Nuevo estudio propone una explicación más plausible para la detección de fosfina en Venus y descarta su presencia la de vida microbiana

 

El año 2020, en septiembre, un grupo de científicos dieron a conocer el hallazgo en Venus de un gas el cual, en la Tierra, es producido por vida microbiana: el fosfano o fosfina. Ante la imposibilidad de vincular su origen a algún proceso geológico o químico de las condiciones conocidas del planeta, se discutió su posible origen en un proceso hasta ahora desconocido o en la vida extraterrestre. No obstante, otro equipo científico dirigido por investigadores de la Universidad de Washington ha puesto en duda la fiabilidad de la detección de fosfina y publicó un estudio al respecto. En él, sugieren que, después de todo, podría no haber señales de un proceso geológico o químico desconocido ni de vida extraterrestre en Venus.

Según el primer estudio, publicado en Nature Astronomy, la detección de fosfina se realizó con el telescopio James Clerk Maxwell (JCMT) y los radiotelescopios del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). Con estos, el equipo de autores ingleses detectó la firma química de las moléculas de fosfinas en las nubes de Venus. Sin embargo, los investigadores de Washington decidieron utilizar modelos robustos de las condiciones dentro de la atmósfera de Venus para revisar y reinterpretar las observaciones de los radiotelescopios. Según su artículo aceptado en la revista The Astrophysical Journal y publicado el 25 de enero en el sitio de preimpresión arXiv, el equipo inglés no detectó fosfina.

En cambio, los datos son consistentes con una hipótesis alternativa: los investigadores ingleses detectaron dióxido de azufre, el tercer compuesto químico más común en la atmósfera de Venus, asegura el nuevo estudio. Con los modelos de su investigación, los científicos de Washington simularon señales de fosfina y dióxido de azufre para diferentes niveles de la atmósfera de Venus. También modelaron cómo estas señales serían captadas por JCMT y ALMA en sus configuraciones de 2017 y 2019. Los resultados de estos modelos, afirma el estudio, sugieren que la señal observada no provenía de las nubes de Venus, sino a unos 80 kilómetros sobre la superficie, en la mesosfera. A esta altitud, las condiciones del planeta destruirían las moléculas de fosfina en segundos, afirman los investigadores.

A la fecha, han sido escasas las misiones de investigación a Venus, aunque es posible una misión futura de la Agencia India de Investigación espacial, en colaboración con la empresa privada de cohetes Rocket Lab. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA), además, anunció, a principios de 2021, que analiza cuatro candidatos para futuras misiones espaciales, dos de ellas relacionadas con Venus. También, un estudio de la Universidad de Yale sugiere buscar en laLuna pruebas de vida pasada en Venus, a partir de rocas lunares expulsadas al espacio, en dirección a este satélite. El programa Artemisa, de la NASA para enviar nuevamente humanos a la Luna, supondría una oportunidad para investigar al respecto.

Si bien el estudio del año pasado no afirmó la existencia de vida extraterrestre, sí emocionó la posibilidad de que esta fuera una de las posibilidades del origen desconocido de la fosfina. Aunque el nuevo estudio de los investigadores de la Universidad de Washington descarta la existencia de fosfina en la atmósfera de Venus y, por lo tanto, de vida microbiana, futuros estudios podrían aportar más información respecto a este planeta mayormente desconocido para la ciencia.

 

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