Aranceles de acero y aluminio: una herramienta de distracción
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Sábado, 15 de diciembre de 2018

Aranceles de acero y aluminio: una herramienta de distracción

  ¿En cuántas dimensiones pelea Estados Unidos en su guerra comercial?

Publicado en: Ciudad de México, el por

Junio marcó la fecha cuando Estados Unidos finalmente aplicó los esperados aranceles a las exportaciones de acero y aluminio de algunos de sus principales socios comerciales, entre ellos la Unión Europa, México y Canadá. En respuesta, el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales desaprobó las acciones del presidente Donald Trump, pues las consideró irresponsables, insuficientes y unilaterales con respecto al problema que enfrenta la industria siderúrgica global. Las medidas restrictivas de la administración del exmagnate son, entonces, herramientas distraídas, no enfocadas en la resolución del verdadero desafío.

Industria del acero y el aluminio a escala global

De acuerdo con cifras de la World Steel Association, en 2016 la producción siderúrgica en 2016 fue de aproximadamente mil 630 millones de toneladas (mdt) de acero crudo, la gran mayoría proveniente de Asia y particularmente producido por China (49.6% de la oferta global, equivalente a poco más de 808 mdt). En comparativa, la demanda internacional del mismo metal se colocó ese año (en estimaciones del portal Statista) en mil 515 mdt. Se trata de una condición de sobreoferta de 115 mdt, correspondiente al 7% del volumen generado en todo el planeta. Una situación similar existe en el mercado de aluminio, cuando en 2012 la oferta superó a la demanda en 8.08% (49.16 mdt vs 45.15 mdt, según World Aluminium y Statista).

Parte de las promesas de Trump, desde la campaña presidencial, se han enfocado en recuperar la industria siderúrgica norteamericana; que tuvo gran importancia durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y previo a la disolución de la Unión Soviética. Ante la circunstancia de sobreoferta internacional, los precios globales de ambos metales se han reducido significativamente en las últimas dos décadas, lo cual, aunado a los precios más competitivos de los exportadores extranjeros, ha vulnerado a los productores nacionales según el presidente republicano. Y las herramientas las cuales ha empleado en su cruzada en contra de los insumos foráneos van más allá del uso de aranceles.

Las cuotas a Corea del Sur, Argentina, Brasil y Australia

Cuando se anunció la exención temporal de aranceles a las importaciones de acero y el aluminio, Estados Unidos advirtió a sus socios económicos (México, Canadá, la Unión Europea, Brasil, Argentina, Australia y Corea del Sur) que deberían analizar estrategias alternativas para "equilibrar las relaciones comerciales" si no querían ser sujetos de tarifas del 25% y 10% a la entrada de insumos siderúrgicos. Los países fuera de los bloques norteamericano y del Viejo Continente decidieron aceptar un sistema de cuotas, con el cual pudieran continuar el envío de productos al país de Donald Trump pero con límites de volumen correctamente especificados.

A cada uno de los países le tocaría una cuota distinta, conforme al volumen de importaciones regulares y está planificado para que existan también topes distintos en la entrada de diferentes tipos de productos. Por ejemplo, Corea del Sur aceptó reducir su envío de bienes siderúrgicos en un 30%, pero a 5 meses de iniciado el 2018 sus límites ya fueron alcanzados en 9 categorías, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de la Unión Americana. Brasil, por su parte, aceptó una reducción del 20%, Argentina una de 10% en el acero y de más del 30% en el aluminio (comparado con los niveles de 2017) y Australia una cantidad aun no revelada, pero probablemente similar, según con la agencia Reuters, AAP y El Cronista.

Trump y sus (mal usadas) herramientas en la guerra comercial

Bajar las importaciones de acero y aluminio que proviene de socios comerciales internacionales y así defender los intereses de los productores nacionales ha sido un objetivo para el cual Trump ha utilizado una serie de tácticas específicas. En una primera instancia, se ha mostrado abiertamente hostil y confrontacional ante los países con quienes tiene una "relación imbalanceada".

Un acercamiento agresivo ha funcionado con algunas naciones (el ministro de Producción sudamericano, Francisco Cabrera, calificó, según El Cronista, de "un gran éxito argentino" la instauración de la cuota; el tesorero australiano Scott Morrison dijo, en información de SBS News, que el resultado es "el mejor arreglo posible y realmente fija el estándar de cómo debería ser el comercio abierto; mientras Corea del Sur ha mantenido el silencio), pero con otros socios no ha tenido igual suerte. México, la Unión Europea y Canadá se mostraron decepcionados de las acciones del país norteamericano y prometieron responder a su forma. Mientras la administración de Peña Nieto amenazó con imponer aranceles similares a productos clave en estados de mayoría Republicana (según un comunicado de la Secretaría de Economía), los otros dos agentes se acercaron a la Organización Mundial de Comercio (OMC) para iniciar contramedidas económicas, según Reuters.

Gran parte de estas acciones parecen ir enfocadas a debilitar a estos socios comerciales y recuperar la hegemonía económica imperante de Estados Unidos. Sin embargo, ninguno de sus aliados internacionales está desprovisto de herramientas para contrarrestar o sancionar con sus propios métodos las medidas del presidente Donald Trump. México y Canadá pueden hacer uso de los mecanismos de protección contemplados en el aún vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), mientras la Unión Europea puede pedir a la OMC permitirle, tras comprobarse que las medidas del exmagnate no responden a "intereses de seguridad nacional" como lo ha dicho, imponer a su vez sanciones equivalentes al daño financiero estimado.

Ha sido una estrategia de Trump intentar utilizar la supuesta superioridad comercial de Estados Unidos para mejorar las relaciones económicas con sus socios, pero lo único que ha logrado dicho acercamiento es obligar a los otros países a utilizar herramientas similares en retribución. México impondrá severos aranceles a productos necesarios de estados con mayoría Republicana, como un instrumento de presión a la administración del exmagnate quien ahora sostiene una cómoda mayoría en el Congreso pero podría perderla en los comicios de medio término de noviembre. Además, si Canadá, la Unión Europea y México obtuvieran el permiso de imponer sanciones equivalentes al daño financiero estimado, el país norteamericano se enfrentaría a una pérdida de 6 mil 800 millones de dólares (136 mil 544 millones de pesos) cada año, según Statista.

Irónicamente, las acciones de la administración de Trump podrían llegar a ocasionar un efecto contrario al prometido durante su campaña presidencial. Solo en California y Texas se podrían perder más de 2.2 millones de empleos solo si se cancelara el TLCAN. Además, a nivel político, Estados Unidos se pone en una posición difícil, no solo por las complicaciones internas que generaría a sus propios ciudadanos (especialmente aquellos quienes viven en estados donde se decantaron por el exmagnate republicano en la elección de 2016), sino por el retroceso diplomático con países como China (de quien importa casi 3 veces más productos de los cuales exporta, en valor de ventas) y la Unión Europea (donde lentamente ha perdido el liderazgo de su país en las decisiones regionales y globales, con cada vez más líderes del bloque abiertamente en contra de sus iniciativas).

 

 

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