Amazon bloquea a Muse y abre la disputa por el comercio operado por IA

Acceso, datos y comisiones: el nuevo campo de batalla de los agentes personales
El bloqueo de Amazon a Muse no es solamente un desencuentro entre dos grandes empresas tecnológicas. El episodio muestra el problema que aparece cuando un agente de inteligencia artificial deja de responder consultas y comienza a ejecutar tareas dentro de plataformas controladas por otras compañías.
De acuerdo con The Information, Amazon restringió el acceso del agente personal de Meta a su sitio de comercio electrónico. La compañía ya había aplicado medidas similares a agentes de compras de Google y OpenAI, mientras un conflicto con Perplexity derivó en una demanda que continúa en curso.
Muse funciona mediante una computadora virtual y puede trabajar continuamente para cumplir objetivos definidos por el usuario. La ambición descrita por Mark Zuckerberg es ofrecer un asistente que comprenda las metas de cada persona y actúe en su nombre, además de conectarse con cuentas de Instagram y Facebook.
La tensión comienza cuando esa capacidad se traslada a servicios externos. Si el agente puede buscar productos, acceder a contenidos o realizar compras sin que el usuario visite directamente una aplicación, la plataforma debe decidir si permite la actividad automatizada y bajo qué condiciones.
Nikesh Arora, CEO de Palo Alto Networks, planteó que el caso podría anticipar una disputa más amplia. En su escenario, restaurantes, supermercados, plataformas de transporte y comercios enfrentarían presión para admitir agentes personales desarrollados por distintas compañías.
Fernando Leibowich Beker, CEO de Lidd AI, explicó que estos sistemas combinan procesos determinísticos con capacidades no determinísticas de inteligencia artificial. Esto les permite trabajar con información no estructurada y desenvolverse en procesos donde las automatizaciones anteriores encontraban límites.
En el ecommerce, ese cambio tiene una consecuencia práctica: el agente puede intervenir en la búsqueda y en la compra. Pero su capacidad técnica no garantiza el acceso. La ejecución depende también de las reglas y acuerdos establecidos por la plataforma donde pretende operar.
El modelo económico añade otra capa al conflicto. Zuckerberg considera que Muse podría obtener ingresos mediante una comisión sobre determinadas transacciones y una suscripción para usuarios intensivos. Esa posibilidad obliga a definir cómo se repartiría el valor cuando un intermediario externo participa entre el consumidor y el comercio.
Andy Jassy, CEO de Amazon, señaló que la compañía conversa con empresas interesadas en operar agentes vinculados al comercio electrónico. Las negociaciones continúan y todavía deben resolver asuntos como la forma de realizar las transacciones monetarias.
También está en juego el control de los datos. Meta ofrece hasta 100 millones de tokens semanales sin costo y una máquina virtual para ejecutar tareas. Zuckerberg afirmó que la infraestructura confidencial de Muse busca impedir que incluso Meta vea el contenido procesado.
El bloqueo expone así el límite central de los agentes personales: actuar entre servicios requiere más que capacidad tecnológica. El avance de estos sistemas dependerá también de acuerdos sobre acceso, seguridad, datos y condiciones económicas entre quienes desarrollan los agentes y quienes controlan las plataformas.
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