Cinco medidas para reducir enfermedades durante el regreso a clases

Ciudad de México  

Sergio F Cara (NotiPress/Composición)

Lavado de manos, vacunación, descanso y una alimentación adecuada ayudan a limitar el contagio de infecciones dentro y fuera del aula

 

Nuevos salones, docentes y compañeros también significan una mayor exposición a microorganismos durante el regreso a clases. Aunque resulta imposible evitar por completo las enfermedades dentro de una comunidad escolar, algunas prácticas pueden reducir los contagios entre estudiantes y sus familias.

Los padecimientos que los niños llevan con mayor frecuencia a casa son provocados principalmente por virus, aunque también intervienen bacterias. Entre los más comunes se encuentran los resfriados, la gastroenteritis viral, la conjuntivitis y la faringitis estreptocócica, según Donald Brown, médico internista hospitalario del Hospital Houston Methodist.

La influenza y la COVID-19 también pueden propagarse en las escuelas. Brown recordó que la temporada de influenza suele alcanzar su punto máximo durante el invierno, mientras los casos de COVID-19 pueden fluctuar a lo largo del año.

"Hasta cierto punto, enfermarse es una realidad de formar parte de una comunidad", señaló el especialista. No obstante, agregó que existen diferentes medidas para prevenir la transmisión de microorganismos causantes de enfermedades.

El primer paso consiste en explicar a los menores que los gérmenes pueden encontrarse en el airey sobre superficies de uso frecuente. Manijas, interruptores, sanitarios, pasamanos, mostradores, dispositivos electrónicos y juguetes compartidos figuran entre los objetos que requieren mayor atención.

Lavarse las manos resulta especialmente importante antes de comer, después de ir al baño y tras estornudar, toser o sonarse la nariz. El procedimiento debe incluir mojar las manos, frotarlas con agua y jabón durante 20 segundos y secarlas por completo. Cuando no haya agua y jabón, puede utilizarse desinfectante con al menos 60% de alcohol.

También se recomienda evitar tocarse ojos, nariz y boca; cubrir tos y estornudos con un pañuelo desechable; depositarlo en la basura y limitar el contacto cercano con personas enfermas.

El sistema inmunitario puede apoyarse mediante alimentos nutritivos, actividad física, hidratación, sueño de calidad y manejo del estrés. La recomendación citada para niños y adolescentes es realizar al menos 60 minutos de actividad física diaria. Mantener horarios consistentes para dormir, incluso durante los fines de semana, forma parte de estas medidas.

Mantener al día las vacunas recomendadas constituye otra acción preventiva. El médico familiar puede informar cuáles inmunizaciones corresponden al menor, revisar su estado general de salud y resolver dudas de madres, padres o tutores.

Prevenir brotes escolares también implica reconocer cuándo un estudiante debe quedarse en casa. Las señales de una posible enfermedad infecciosa incluyen fiebre superior a 100.4 grados Fahrenheit, equivalente a 38 grados Celsius, o haberla presentado durante las 24 horas previas; fatiga o debilidad sin explicación, vómito, diarrea, tos excesiva y secreción amarilla o verde en los ojos.

Brown aconsejó actuar con cautela ante la sospecha de enfermedad, pues los padecimientos comunes pueden ser muy contagiosos. Mantener al menor en casa cuando presenta estos síntomas ayuda a proteger a docentes, compañeros y al resto de la familia.

 

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