Empresas en lugar de matrícula abierta: otra forma de educación de posgrado

Un posgrado cerrado al público se propone competir mediante su vínculo directo con las empresas
El Instituto de Posgrado en Inteligencia Artificial (IPIAM) eligió un camino distinto al de universidades que combinan matrícula abierta con programas corporativos: concentra su oferta en empresas, que incorporan a sus colaboradores a los programas de formación. Para Ángel Acuña, director de la institución educativa, este modelo representa una vía para competir en un mercado educativo donde instituciones consolidadas cuentan con años de trayectoria y un peso de marca difícil de replicar.
Dentro de este esquema, también cambia la relación administrativa. Acuña explicó en entrevista exclusiva para NotiPress que la empresa funciona como cliente y los colaboradores como usuarios, por lo que la gestión se concentra en las organizaciones participantes. Al momento de la conversación, indicó que trabajaban con varias empresas y comparó esta estructura con administrar un número reducido de alumnos que, a su vez, incorporan a sus equipos.
Frente al modelo tradicional, el planteamiento no consiste únicamente en ofrecer descuentos o convenios para que cada trabajador decida si se matricula. La propuesta de IPIAM parte de que una compañía participe directamente en el instituto y envíe a sus colaboradores, con la intención de que distintos perfiles compartan herramientas de inteligencia artificial aplicables dentro de la organización.
Este enfoque también apunta a trasladar el valor del posgrado hacia el entorno laboral, donde la adopción de inteligencia artificial enfrenta desafíos internos en las empresas. El MBA con inteligencia artificial reúne perfiles procedentes de administración, desarrollo y otras áreas, mientras las materias abordan aplicaciones vinculadas con funciones empresariales. Por ejemplo, el programa incluye una materia sobre contratos empresariales y utiliza el método del caso para abordar problemas desde distintas perspectivas profesionales.
Competir de esta manera implica hacerlo sin una de las ventajas de las universidades consolidadas: la fuerza de una marca educativa reconocida entre estudiantes individuales. El director de la institución reconoció esa diferencia y destacó frente a ella la relación más directa del IPIAM con las compañías y una formación conectada con sus necesidades.
La propuesta, por tanto, desplaza el terreno de competencia. En lugar de intentar reproducir el alcance de instituciones tradicionales mediante una matrícula abierta, el modelo del Instituto, con sede en Cuernavaca, México, concentra su diferenciación en grupos de colaboradores, problemas empresariales y una operación educativa organizada alrededor de las compañías participantes.
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