Cáncer de mama inflamatorio: señales en la piel sin un bulto palpable

Ciudad de México,  |   

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Una enfermedad poco frecuente y rápida que puede confundirse con mastitis o celulitis

 

El cáncer de mama no siempre comienza con un bulto. En su forma inflamatoria, las primeras señales pueden aparecer sobre la piel y confundirse con una infección u otra afección benigna. La enfermedad es poco frecuente, pero puede evolucionar en pocos meses y requiere atención ante cambios repentinos en una mama.

Este tipo representa aproximadamente entre el 1% y el 5% de los diagnósticos de cáncer de mama, pero concentra el 10% de las muertes asociadas con la enfermedad. Tina Hieken, cirujana oncóloga del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic, destaca la importancia de observar modificaciones súbitas en la apariencia de la mama.

A diferencia de otras formas de cáncer mamario, el inflamatorio generalmente no produce un bulto palpable. La piel puede adquirir una tonalidad rosada, rojiza, morada o parecida a un moretón. También pueden presentarse una sensación inusual de calor y una textura semejante a la cáscara de naranja, conocida como peau d'orange.

Estos cambios ocurren porque las células cancerosas se desplazan por los vasos linfáticos de la piel y los tejidos blandos de la mama, lo que modifica su apariencia.

La semejanza con la mastitis, la celulitis infecciosa o la enfermedad de Paget de mama dificulta su identificación. La velocidad de aparición es una característica relevante: los síntomas del cáncer de mama inflamatorio pueden desarrollarse en pocos meses. En otras formas de cáncer, primero puede detectarse un bulto y los cambios cutáneos secundarios pueden tardar un año o más.

El abordaje comienza habitualmente con terapia sistémica, cuya elección depende de las características biológicas del tumor, como la presencia de receptores de estrógeno o la sobreexpresión de la proteína HER2. Las opciones incluyen quimioterapia, terapias dirigidas e inmunoterapia; esta última se utiliza en determinados tumores sin receptores de estrógeno ni HER2.

Después puede realizarse la extirpación de la mama y de los ganglios linfáticos cercanos. El tratamiento generalmente se complementa con radioterapia sobre el tórax, la axila y el hombro debido al riesgo elevado de diseminación o reaparición.

Entre los avances destacados por la especialista de Mayo Clinic se encuentran medicamentos que bloquean de manera complementaria los efectos de HER2 y tratamientos dirigidos adicionales para pacientes que no alcanzan una respuesta completa antes de la cirugía. También se utiliza radioterapia de intensidad modulada, con planificación tridimensional mediante tomografía computarizada, para personalizar la radiación y reducir sus efectos sobre los tejidos circundantes.

La ausencia de un bulto no descarta esta forma de cáncer. Su principal advertencia puede estar a la vista: cambios rápidos de color, temperatura o textura en la piel que, de acuerdo con Hieken, deben ser evaluados por un profesional médico.

 

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