El fraude con IA avanza mientras las empresas todavía intentan alcanzarlo

Ciudad de México  

Sergio F Cara (NotiPress/Composición)

Deepfakes, falsificación documental y estafas crecen mientras empresas aceleran IA antifraude, aunque persisten brechas de gobernanza

 

El fraude apoyado en inteligencia artificial está avanzando más rápido que la capacidad de respuesta de muchas organizaciones. Solo 7% de los profesionales antifraude afirma que sus organizaciones están moderadamente preparadas para detectar o prevenir estas amenazas, de acuerdo con el Reporte de Referencia sobre Tecnología Antifraude 2026, elaborado por la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE) y SAS.

Durante los últimos dos años, 77% de los 713 profesionales encuestados en ocho regiones reportó un aumento de leve a significativo en la ingeniería social mediante deepfakes. El crecimiento también alcanzó al fraude y las estafas a consumidores y a la falsificación documental con IA generativa, ambos con 75%, mientras la inyección digital mediante deepfakes registró 72%.

Ante este panorama, las expectativas apuntan a una mayor presión sobre las defensas corporativas. El 55% espera que tanto la ingeniería social mediante deepfakes como el fraude y la falsificación documental con IA generativa aumenten significativamente durante los próximos 24 meses.

La adopción de herramientas para responder a estas amenazas también se acelera. Actualmente, 25% de las organizaciones utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático en sus programas antifraude, frente a 18% registrado en 2024, mientras otro 28% espera incorporarlos antes de 2028. En el caso de la IA generativa, 16% ya la utiliza y 58% planea hacerlo, principalmente para detectar phishing y estafas, identificar y evaluar riesgos y elaborar reportes.

Aunque el uso tecnológico crece, el estudio identifica diferencias entre las prioridades declaradas y los controles implementados. El 86% considera importante o muy importante la precisión de los resultados al adoptar IA generativa, pero solo 18% señala que su organización evalúa los modelos para detectar sesgos o garantizar equidad. Además, 82% considera importante la explicabilidad y apenas 6% se siente completamente seguro de poder explicar cómo sus modelos toman decisiones relacionadas con el combate al fraude.

Otro frente es el financiero. El 55% prevé que su organización aumentará los recursos destinados a tecnología antifraude durante los próximos dos años, pero 84% identifica las restricciones presupuestarias y financieras como un desafío importante o moderado.

John Gill, presidente de la ACFE, advirtió que las amenazas impulsadas por IA ya se encuentran en operación y evolucionan rápidamente. En paralelo, Stu Bradley, vicepresidente senior de Soluciones de Riesgo, Fraude y Cumplimiento en SAS, señaló que los ciberdelincuentes pueden adoptar nuevas tecnologías sin enfrentar los ciclos de gobernanza, presupuesto o regulación que condicionan a las organizaciones.

 

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