Cómo la microsegmentación busca frenar el avance del ransomware dentro de una red

Ciudad de México  

Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Qué ocurre después de que el ransomware logra entrar a una red empresarial

 

La expansión de la nube, el trabajo remoto y las arquitecturas híbridas ha cambiado la forma en que las empresas protegen sus sistemas. Ya no existe siempre un perímetro único y fácil de vigilar: servidores, máquinas virtuales, instancias de nube y terminales pueden convertirse en puntos de exposición. En ese escenario, un ataque de ransomware no necesariamente termina cuando logra entrar. El riesgo aumenta si el atacante consigue desplazarse hacia otros sistemas y alcanzar activos de mayor valor.

Ese desplazamiento dentro de una infraestructura se conoce como movimiento lateral. Una vez que un punto ha sido comprometido, el atacante puede intentar avanzar hacia otros equipos, aplicaciones o cargas de trabajo. Según informó Akamaia NotiPress, la microsegmentación es una forma de reducir ese recorrido mediante políticas que restringen qué máquinas y programas pueden comunicarse entre sí.

En lugar de depender únicamente de barreras en los bordes de la red, la estrategia aplica controles más específicos dentro de la propia infraestructura. La solución utiliza políticas de mínimos privilegios para permitir únicamente las comunicaciones previstas entre sistemas. Con ello, una intrusión que alcance un servidor o una terminal encuentra menos caminos disponibles para propagarse hacia otros recursos.

La microsegmentación necesita conocer cómo se relacionan las cargas de trabajo. La herramienta de Akamai, Guardicore Segmentation, recopila información mediante sensores basados en agentes, datos de red, registros de flujo de nubes privadas virtuales e integraciones que permiten operar sin agente. Esa información se organiza en un mapa dinámico de la infraestructura.

Los equipos de seguridad pueden observar actividad a nivel de usuario y proceso, tanto en tiempo real como mediante registros anteriores. El objetivo es identificar qué sistemas dependen unos de otros y construir políticas a partir del comportamiento real de las cargas de trabajo, en lugar de aplicar reglas generales a toda la red.

Además, la plataforma incorpora flujos de trabajo basados en inteligencia artificial y plantillas prediseñadas para casos de uso frecuentes, entre ellos problemas relacionados con ransomware. Las políticas pueden modificarse sin cambios complejos en la red y siguen a las cargas de trabajo aunque estas se encuentren en centros de datos locales o en entornos de nube pública.

El reto crece cuando una organización combina servidores físicos, máquinas virtuales, contenedores, sistemas heredados, terminales, IoT y servicios de nube. La propuesta de Akamai es aplicar la segmentación de forma independiente de esa infraestructura subyacente, de modo que los controles no dependan de que todos los sistemas utilicen la misma tecnología.

Esa amplitud permite trabajar sobre entornos heterogéneos mientras la plataforma incorpora funciones adicionales de detección de brechas, defensa contra amenazas y búsqueda de amenazas. La documentación contempla además sistemas operativos modernos y heredados, proveedores de nube pública, hipervisores y herramientas de orquestación.

Para administrar esa infraestructura, la mayoría de los clientes utiliza una modalidad basada en software como servicio (SaaS), aunque también existen opciones de gestión instaladas localmente. Esto permite mantener las políticas de segmentación sobre cargas de trabajo distribuidas entre centros de datos propios, sucursales y servicios de nube.

 

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