Un choque en el futbol puede sacudir el cerebro más que el balón

Ciudad de México  

Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Seguir en cancha tras un golpe en la cabeza puede intensificar síntomas y retrasar la recuperación

 

En la cancha, un golpe en la cabeza puede alterar el partido antes de aparecer en cualquier marcador. La información médica compartida en exclusiva con NotiPress ubica la conmoción cerebral como un riesgo poco visible durante el futbol.

México registró actividad física en 41.7% de la población de 12 años y más durante 2025, según lo informado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Ese contexto deportivo se relaciona con la Copa Mundial 2026, torneo donde Houston participa como ciudad sede oficial.

El doctor Kenneth Podell, neurólogo clínico y director del Centro de Contusiones del Hospital Houston Methodist, explicó que "el futbol es un deporte de contacto". El especialista incluyó disputas aéreas, caídas, codazos, hombros y balonazos a corta distancia entre situaciones frecuentes del futbol.

Cerca de 30% de las conmociones son en jugadas donde dos futbolistas intentan cabecear. Podell indicó que el golpe suele venir de codos, hombros, rodillas o caídas contra el césped.

El cabeceo directo del balón quedó descrito como tercer escenario frecuente dentro de la cancha. Según el especialista, el futbol no encabeza las tasas frente a rugby, hockey sobre hielo o futbol americano.

Las señales no siempre incluyen desmayo, por eso también se encuentra el dolor de cabeza, mareoy problemas de equilibrio. También puede haber sensibilidad a la luz o al ruido, confusión y sensación de estar en neblina.

Ante una sospecha, la indicación médica plantea retirar al jugador y realizar una evaluación antes de permitir el regreso. En el futbol profesional, la revisión rápida puede durar entre dos y tres minutos dentro de la cancha.

El especialista advirtió sobre permitirle continuar al jugador porque "puede aguantar", una decisión asociada con síntomas más intensos. Quienes siguen jugando con una conmoción cerebral tardan más en recuperarse.

El regreso posterior debe incluir actividad ligera, tareas simples y aumentos progresivos conforme el cuerpo lo tolere. La recuperación cotidiana también considera hidratación, alimentación con más proteína, menos azúcar y sueño suficiente, según explicó el especialista.

Podell sostuvo que el sueño activa un proceso natural de limpieza cerebral que apoya la recuperación. En adolescentes, indicó posibles efectos sobre ánimo y escuela, con irritabilidad, tristeza y ajustes graduales al volver a clases.

El especialista resumió la recomendación con una frase dirigida a familiasy jugadores: "jugar con intensidad no debería significar jugar con riesgo". También afirmó: "En el futbol, cuidar el cerebro también es parte del juego".

 

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