Menopausia: los cambios hormonales que también llegan al corazón

Ciudad de México  

Sergio F Cara (NotiPress)

Una transición de años redefine colesterol, presión y composición corporal

 

Los bochornos y los sudores nocturnos suelen llevarse toda la atención durante la menopausia. Sin embargo, mientras esos síntomas se hacen evidentes, otros cambios menos visibles pueden aparecer en el colesterol, la presión arterial, la composición corporal y el metabolismo. En conjunto, pueden modificar gradualmente el panorama cardiovascular de una mujer.

El Hospital Houston Methodist advierte que esta transformación puede ocurrir incluso entre quienes antes no presentaban problemas de presión, glucosa, colesterol o peso. Eso no significa que todas desarrollarán una enfermedad cardíaca, pero sí convierte el seguimiento de esos indicadores en una parte relevante de esta etapa.

La transición suele comenzar con la perimenopausia, generalmente entre los 45 y 55 años. Karla Kurrelmeyer, cardióloga del Houston Methodist especializada en enfermedades cardíacas en mujeres, explica que las hormonas no desaparecen cuando termina la menstruación: sus niveles descienden de manera progresiva.

El proceso puede extenderse entre cinco y diez años. Durante ese periodo pueden aumentar los triglicéridos y el colesterol LDL, conocido como "malo", mientras disminuye el HDL o colesterol "bueno". El descenso de estrógeno y progesterona también reduce mecanismos que favorecen una presión arterial más baja y ayudan a relajar los vasos sanguíneos.

La balanza tampoco cuenta toda la historia. Los cambios hormonales pueden reducir la masa muscular y modificar la distribución de la grasa corporal. Así, una mujer puede perder músculo sin perder peso e incluso acumular más grasa, especialmente alrededor de la cintura.

Esta combinación puede favorecer el síndrome metabólico. Entre las señales que conviene vigilar están el aumento de la presión arterial, las alteraciones de colesterol y triglicéridos, la reducción muscular, la grasa abdominal y los cambios en la glucosa. También puede elevarse la probabilidad de resistencia a la insulina, condición capaz de avanzar hacia prediabetes o diabetes.

El mecanismo muestra por qué la salud cardiovascular durante la menopausia no puede evaluarse únicamente con el peso. Presión, lípidos, glucosa, músculo y distribución de grasa ofrecen una lectura más amplia de cómo evoluciona el organismo mientras disminuyen las hormonas.

Kurrelmeyer recomienda una alimentación saludable para el corazón, actividad aeróbica y entrenamiento de fuerza. Este último ayuda a combatir la pérdida muscular y conservar la capacidad funcional con los años. Si los indicadores continúan alterados pese a estas medidas, la especialista considera indispensable hablar con el médico.

 

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