Cáncer colorrectal en la familia puede adelantar la primera colonoscopia

Ciudad de México  

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Diagnósticos tempranos, pólipos avanzados y síndromes hereditarios modifican el calendario de detección

 

La presencia de antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos avanzados puede llevar a que una persona comience las colonoscopias antes de los 45 años. La edad exacta depende del parentesco, el momento del diagnóstico y la existencia de síndromes hereditarios, por lo que el calendario debe establecerse mediante una evaluación médica individual.

Para los adultos con riesgo promedio, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda iniciar la detección del cáncer colorrectal a los 45 años. Quienes tienen antecedentes familiares, enfermedades intestinales inflamatorias o trastornos genéticos hereditarios pueden necesitar estudios más tempranos, frecuentes o específicos.

Una recomendación clínica utilizada para personas con un familiar de primer grado —padre, madre, hermano, hermana o hijo— con cáncer colorrectal o un pólipo precanceroso consiste en comenzar la detección a los 40 años o 10 años antes de la edad en que fue diagnosticado el familiar más joven, lo que ocurra primero.

Los antecedentes que deben comunicarse al médico incluyen casos de cáncer de colon, cáncer de recto, pólipos avanzados y trastornos genéticos relacionados con tumores colorrectales. Entre estos últimos se encuentran el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar.

También resulta relevante conocer qué pariente recibió el diagnóstico, qué edad tenía y si se identificó alguna mutación genética. La información de familiares de primer y segundo grado permite estimar con mayor precisión el riesgo y determinar si se requiere asesoramiento genético o una prueba genética.

Tener antecedentes familiares no significa que una persona desarrollará necesariamente la enfermedad. Sin embargo, el historial puede modificar las recomendaciones de detección, especialmente cuando el cáncer apareció a una edad temprana o existen varios familiares afectados.

Cuando una persona desconoce sus antecedentes por adopción, distanciamiento familiar o falta de registros, el equipo médico puede considerarla inicialmente dentro del grupo de riesgo promedio. En estos casos, las revisiones periódicas y la atención a posibles síntomas adquieren mayor importancia.

Los cambios persistentes en los hábitos intestinales, la presencia de sangre en las heces, el dolor abdominal o pélvico y la pérdida de peso sin explicación requieren valoración médica. Estos signos también pueden estar relacionados con otras enfermedades, por lo que no permiten establecer por sí solos un diagnóstico.

La colonoscopia permite observar el interior del colon y retirar pólipos durante el mismo procedimiento. También existen pruebas en heces y métodos de visualización, aunque la elección depende del nivel de riesgo, las condiciones de salud y la recomendación médica. La Sociedad Americana Contra el Cáncer reconoce distintas alternativas de detección para personas con riesgo promedio y señala que los resultados anormales en pruebas distintas a la colonoscopia deben continuar con este procedimiento.

Antes de la consulta, se recomienda recopilar los diagnósticos de cáncer colorrectal o pólipos registrados en la familia, el parentesco con las personas afectadas, sus edades al momento del diagnóstico y cualquier alteración genética conocida. Estos datos permiten definir cuándo comenzar la detección y con qué frecuencia realizarla.

Los antecedentes familiares, la edad de diagnóstico de los parientes y la presencia de síndromes hereditarios son los principales elementos para adelantar una colonoscopia. La decisión final debe ser tomada por el paciente y su médico con base en el riesgo individual.

 

SaludCáncerHospital Houston Methodist

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