Industria láctea mexicana enfrenta una brecha pendiente en la gestión de contratos

Ciudad de México  

Patricia Manero (NotiPress/Composición)

Precios, certificaciones y obligaciones regulatorias pueden quedar dispersos entre distintas áreas

 

Cada litro de leche puede recorrer establos, centros de acopio, plantas procesadoras, unidades de transporte y puntos de venta antes de llegar al consumidor. Junto con el producto circula otra cadena menos visible: contratos donde se fijan precios, volúmenes, certificaciones, penalizaciones y responsabilidades.

México produjo alrededor de 13 mil 581 millones de litros de leche durante 2024, según estimaciones del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera retomadas por Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura. El Consejo Nacional Agropecuario calcula que el mercado lácteo nacional vale 320 mil millones de pesos anuales y sostiene más de 600 mil empleos directos y un millón indirectos.

Esa dimensión multiplica los acuerdos entre productores, proveedores de insumos, procesadoras, transportistas, distribuidores y cadenas comerciales. Cuando los documentos permanecen repartidos entre correos electrónicos, anexos, archivos y sistemas independientes, localizar una cláusula o comprobar una obligación puede involucrar a distintas áreas durante varios días.

La NOM-243-SSA1-2010 establece disposiciones sanitarias para la leche y sus derivados. Por su parte, la NOM-155-SCFI-2012 regula denominaciones, características fisicoquímicas, información comercial y métodos de prueba. Parte de esas exigencias puede trasladarse a contratos, especificaciones técnicas y evidencias entregadas por los proveedores.

El problema puede extenderse hacia la rentabilidad. World Commerce & Contracting estima que las deficiencias en la gestión contractual erosionan, en promedio, 8.6% del valor esperado de los acuerdos. La medición es global y no corresponde exclusivamente al sector lácteo, pero contempla sobrecostos, errores de facturación, entregas tardías y obligaciones incumplidas.

Herramientas de inteligencia artificial pueden extraer información de los contratos, comparar condiciones, detectar vencimientos y emitir alertas sobre obligaciones pendientes. Sin embargo, utilizar modelos generalistas sin datos organizados, permisos definidos o fuentes jurídicas identificables puede producir respuestas sin el contexto necesario para interpretar sus consecuencias.

Webdox plantea avanzar hacia sistemas especializados de inteligencia contractual capaces de relacionar acuerdos con procesos del negocio y sugerir acciones bajo reglas predefinidas. La empresa también trabaja en una capa de inteligencia legal destinada a contrastar fuentes jurídicas y fundamentar las respuestas generadas.

La gobernanza adquiere especial relevancia en actividades reguladas. La norma ISO/IEC 42001 establece un sistema de gestión para identificar responsabilidades, riesgos y oportunidades vinculados con la inteligencia artificial. La supervisión humana continúa siendo necesaria, incluso cuando la tecnología localiza correctamente una cláusula.

 

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