Crédito digital busca integrarse a los hábitos financieros que ya usan los mexicanos

Las plataformas de crédito enfrentan el reto de adaptarse a una infraestructura financiera ya consolidada
El crecimiento del uso de aplicaciones bancarias y transferencias electrónicas está modificando el siguiente reto del crédito digital en México: integrarse a la forma en que las personas ya administran su dinero, en lugar de obligarlas a adoptar nuevos ecosistemas financieros.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, elaborada por INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, 69.1% de las personas de entre 18 y 70 años con una cuenta formal utilizó una aplicación móvil para consultarla o realizar movimientos, frente a 54.3% en 2021. En el mismo periodo, el uso de cajeros automáticos para administrar cuentas bajó de 37.2% a 20.4%, mientras la sucursal pasó de 16.7% a 11.7%.
El cambio refleja una mayor familiaridad con operaciones financieras desde el teléfono y abre espacio para servicios que se conecten con esa dinámica.
CrediReady, plataforma digital de financiamiento operada en México por Alternativas Financieras para tu Bienestar, S.A. de C.V., SOFOM, E.N.R., plantea un modelo en el que el proceso de solicitud se realiza en línea y, una vez autorizado el préstamo, los recursos se depositan directamente en la cuenta bancaria o CLABE indicada por el usuario.
La propuesta busca que el financiamiento se incorpore a una estructura bancaria que el usuario ya utiliza, sin requerir una cuenta adicional dentro de una plataforma independiente.
La evolución también puede observarse en el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI). De acuerdo con Banco de México, durante 2025 se realizaron más de 7 mil 410 millones de transferencias SPEI, frente a alrededor de 5 mil 418 millones en 2024 y 3 mil 894 millones en 2023.
Esto representa un incremento cercano a 90% en dos años y muestra el peso creciente de las transferencias electrónicas en la vida financiera cotidiana. Para las plataformas de crédito digital, esta evolución significa que la experiencia del usuario ya no termina al completar una solicitud. También adquieren importancia el lugar donde recibe los recursos, la forma en que realiza pagos y la facilidad para integrar el crédito a sus movimientos habituales.
En el caso de CrediReady, una vez aprobada la solicitud y cumplidos los requisitos, los recursos se transfieren directamente a la cuenta bancaria del solicitante. Para los pagos, a cada usuario se le asigna una cuenta específica compatible con canales bancarios.
La digitalización, sin embargo, no modifica los criterios básicos que deben evaluarse antes de contratar financiamiento. CONDUSEF recomienda revisar tasas, costos, comisiones, condiciones y capacidad de pago antes de asumir una deuda.
La siguiente etapa del crédito digital se perfila así menos como una competencia por crear nuevos ecosistemas y más como una búsqueda por integrar productos financieros a las herramientas que los usuarios ya emplean diariamente. El crecimiento de las aplicaciones bancarias y del SPEI muestra que esa infraestructura ya forma parte de los hábitos financieros de millones de mexicanos.
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