Un emprendimiento hecho con pan
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Viernes, 17 de agosto de 2018

Un emprendimiento hecho con pan

  Sucre i Cacao ha superado todas las fases del emprendimiento

Publicado en: Ciudad de México, el por

Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!", dijo Miguel de Cervantes Saavedra sobre el pan, un alimento vivo, nutritivo, acompañante del día a día de la mayoría de personas en el mundo. Un ritual naciente desde la levadura viva y el trigo, como su ingrediente estrella.

El emprendimiento se compara con el proceso de hacer pan; primero surge la idea, luego, se invierte en equipos para la producción; se fija una meta, se trabaja sin parar para tener un resultado consistente y a otros.

Carlos Ramírez Roure, distinguido chef y panadero mexicano de ascendencia catalana, es un emprendedor, quien hoy, narra con una sonrisa el comienzo de su empresa, Sucre i Cacao Pastisseria. Su historia se teje desde 1996, cuando viajó a Europa para estudiar pastelería. Como muchos, fue empleado. Fue ayudante del ayudante en panaderías y hasta llegó a hacer limpieza en estas; pero su sueño, era tener su propio negocio.

Su idea europea, inició el proceso desde 2001 en la Ciudad de México. Gracias a un bono de 15 mil pesos, compró su primera máquina, una amasadora de una sola velocidad. Para septiembre de 2004, se abrió las puertas de la pastelería. Como el pan era el más solicitado, se tornó a panadería y hasta la fecha, el 90 por ciento de sus productos, son panes.

De los alimentos que ha salvado a la humanidad, es el pan. En las guerras europeas fue clave"

Ramírez Roure, habló con My Press sobre cómo fue el inicio de su empresa, cuando en la época, los trámites eran muy sencillos, pero no existían subsidios ni créditos PyME como ahora. "Empezamos con un local, adelante el área de exhibición y la producción atrás. Ya contamos con cuatro locales donde también tenemos nuestras oficinas y almacén", relató.

Asimismo, compartió, Mariana Cisneros, su socia, le tocó aprender a amasar; y llegaba a las 4 de la mañana para dedicarse a ello. Este emprendimiento estaba en manos de los socios, quienes hacían todo, y sólo tenían un empelado. Hoy está consolidada como una exitosa empresa mexicana y distribuye sus panes con diseños fuera de lo común, en restaurantes, además de hoteles de renombre.

 

 

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