El uso de IA generativa es más frecuente entre estudiantes con mejores notas

La confianza tecnológica predice el uso; las presiones de tiempo no
¿Quién recurre con mayor frecuencia a la IA generativa durante sus estudios? En una muestra de universitarios en línea, las señales estadísticamente significativas no fueron las dificultades académicas ni la falta de tiempo. Fueron un mejor promedio de calificaciones y una mayor confianza en las habilidades tecnológicas.
La investigación de la Universidad de Phoenix, publicada en Artificial Intelligence in Education, encuestó a 491 estudiantes universitarios no tradicionales inscritos en cursos de formación general en línea. Del total, 212, equivalentes a 43.2%, dijeron utilizar herramientas como ChatGPT, Microsoft Copilot o Gemini durante sus estudios.
El análisis de regresión múltiple identificó el promedio de calificaciones y la confianza tecnológica como predictores de la frecuencia de uso. Entre quienes empleaban GenAI, 91.1% tenía un promedio de 3.0 o superior y 68.9% obtuvo 4.0 en el curso donde reportó utilizarla.
Las respuestas abiertas muestran cómo estos estudiantes incorporaban la tecnología: la usaban para comprender y aclarar conceptos complejos, generar y organizar ideas, y aumentar su eficiencia y productividad. Algunos la presentaron como un compañero de pensamiento dentro del aprendizaje.
La confianza en lectura, escritura y matemáticas no predijo significativamente la frecuencia de uso. Tampoco lo hicieron las horas destinadas al estudio, el trabajo o las responsabilidades familiares. El resultado cuestiona la idea de que la IA se adopta principalmente para compensar dificultades o ahorrar tiempo.
Eso no elimina los problemas. Los participantes manifestaron inquietudes sobre la exactitud y originalidad del contenido, la conservación de su propia voz académica y la falta de claridad en las reglas de integridad y uso apropiado.
Los investigadores proponen avanzar desde estrategias centradas en restringir la IA hacia el desarrollo de alfabetización en inteligencia artificial, evaluación crítica y prácticas transparentes y éticas. Esto incluye integrar esas competencias en distintas disciplinas, diseñar tareas que permitan analizar las respuestas generadas y establecer directrices institucionales coherentes.
El hallazgo tiene límites importantes: el estudio fue transversal y correlacional, utilizó una muestra no probabilística y se concentró en una sola universidad en línea. Por eso, no establece que la IA generativa cause mejores calificaciones ni permite generalizar los resultados a todos los universitarios. La cuestión pendiente es cómo evoluciona esta relación con el tiempo y en otras instituciones.
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