Quiénes podrían desarrollar una segunda generación de vacunas para la Covid-19

Ciudad de México  

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Ante la posibilidad de que las vacunas de los principales candidatos fallen, es importante mantener el desarrollo de vacunas alternativas

 

Según la Coalición para las innovaciones en preparación para epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), actualmente existen más de 320 vacunas en desarrollo en el mundo. A continuación, NotiPress presenta a otros de los candidatos a crear vacunas contra la Covid-19, quienes han optado por un desarrollo más lento y convencional, o bien, han visto a sus proyectos estancarse debido a la falta de fondos que permitan continuar con los ensayos clínicos.

Expertos han señalado durante la pandemia la importancia de diversificar los desarrollos de una vacuna, debido a la posibilidad razonable de que las vacunas de los principales candidatos AstraZeneca, Moderna, Pfizer o el Centro de investigación Gamaleya, en Rusia, por ejemplo, pudiesen fallar, ser parcialmente efectivas, funcionar mal en ciertos grupos de edad o bien ser inadecuadas para su distribución a gran escala en países de bajos ingresos.

De las 320 vacunas en desarrollo identificadas por CEPI, la mayoría se encuentra en una etapa temprana de desarrollo preclínico, varias docenas se encuentran en ensayos clínicos y sólo un puñado se encuentran en las pruebas de eficacia de la fase final. Mientras iniciativas como CEPI o la operación Warp Speed, para acelerar el desarrollo de vacunas en Estados Unidos, han impulsado el trabajo de los primeros candidatos con financiamiento de miles de millones de dólares, otros inversores y financiadores han decidido apoyar a académicos para convertir sus vacunas experimentales en productos finales, aunque también muchos científicos aún se enfrentan a la dificultad de encontrar socios que ayuden al desarrollo de sus investigaciones.

Un equipo liderado por Michael Diamond, de la Universidad Washington en San Luis, por ejemplo, desarrolla dos vacunas, una con un virus debilitado y la otra con un adenovirus, como la vacuna de la Universidad Oxford y AstraZeneca, con la diferencia de que la vacuna del equipo de Diamond se administra por vía nasal. Según el estudio de esta segunda vacuna, disponible en la publicación científica Cell, no se detectó virtualmente ninguna señal del virus en las vías respiratorias superiores o inferiores en los ratones inmunizados con la vacuna vía nasal.

Por otro lado, ratones a los cuales se les administró la vacuna por medio de una inyección sólo fueron protegidos parcialmente. Los científicos atribuyen esta diferencia a la potente reacción inmune de la mucosa, resultado de la vacuna. La Universidad Washington en San Luis consiguió un trato para licenciar la vacuna a un fabricante, aunque aún no lo ha logrado para la vacuna que su equipo desarrolló con base en virus debilitados.

Otro equipo, del bioquímico Neil King de la Universidad Washington en Seattle, prepara para ensayos clínicos una vacuna de nanopartículas, con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates. Según su estudio, aún en preimpresión, pequeñas dosis de la vacuna provocaron enormes reacciones inmunes en ratones. Dado su uso de proteínas recombinantes, en la actualidad utilizados en otros productos médicos, la vacuna podría suministrarse a países de ingresos bajos y medios, gracias a la gran capacidad de fabricación ya existente. Los ensayos clínicos de esta vacuna están programados para diciembre.

La Escuela de medicina Baylor, en Texas, por otro lado, licenció de forma no exclusiva un candidato a vacuna para la Covid-19, basada en proteínas, al fabricante Biological E, en India. Según un comunicado de agosto, el costo de la vacuna será de aproximadamente dos dólares y podría utilizarse de forma independiente o bien para aumentar la reacción inmune que desate otra vacuna.

Mientras el mundo permanece atento a los resultados finales de las primeras vacunas de farmacéuticas como AstraZeneca o Moderna, otros científicos aún trabajan en el desarrollo de una segunda generación de vacunas, que podrían ser candidatos para utilizarse en países de bajos ingresos o en caso de deficiencias, limitaciones o fallos en las primeras vacunas para la Covid-19 disponibles al público.

 

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