Cuatro controles detectan el riesgo cardiovascular antes de los síntomas

La edad orienta el inicio, pero los antecedentes pueden adelantar las pruebas
Los factores de riesgo cardiovascular pueden aparecer desde los 20 años y avanzar sin señales evidentes. Por eso, sentirse saludable no basta para descartarlos: la detección preventiva busca reconocer condiciones que elevan el riesgo antes de que aparezcan síntomas.
El punto de partida no es una prueba compleja, sino cuatro evaluaciones conocidas: presión arterial, perfil de lípidos, glucosa en sangre y consumo de tabaco. Juntas permiten construir una primera imagen del riesgo individual.
La presión arterial es uno de los primeros parámetros que deben vigilarse. La hipertensión obliga al corazón a trabajar más debido a la fuerza constante de la sangre contra las paredes arteriales. Al Rifai plantea comenzar a medirla desde los 18 años; la frecuencia posterior depende de la salud y los antecedentes familiares.
El perfil de lípidos mide colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL y triglicéridos. Según las recomendaciones expuestas por el especialista, los hombres deberían realizar al menos una evaluación entre los 20 y 25 años, y las mujeres entre los 30 y 35.
Para la glucosa se utilizan principalmente la medición en ayuno y la hemoglobina A1c, que refleja el promedio de los últimos tres meses. Estas evaluaciones se plantean desde los 35 años, aunque pueden adelantarse si existen antecedentes familiares, otros factores cardiovasculares o un índice de masa corporal superior a 25.
La cuarta revisión aborda el tabaquismo. El médico puede preguntar por cigarrillos, cigarrillos electrónicos, vapeadores y tabaco sin humo. El vapeo adquiere especial relevancia entre pacientes jóvenes, mientras el consumo de tabaco mantiene una relación documentada con las enfermedades cardiacas.
Los antecedentes familiares pueden modificar el calendario. Casos de hipercolesterolemia familiar, enfermedad arterial coronaria prematura, infartos, eventos cerebrovasculares o diabetes pueden justificar controles más tempranos o frecuentes. La detección, por tanto, debe responder al perfil de cada persona.
Cuando las pruebas habituales no aclaran el riesgo, pueden considerarse herramientas adicionales. La calculadora PREVENT estima el riesgo de enfermedad cardiaca durante los siguientes diez años mediante variables como edad, sexo, colesterol, presión arterial, tabaquismo y diabetes.
En ciertos casos también puede solicitarse una puntuación de calcio coronario. Sin embargo, Al Rifai advierte que no es una prueba general para todas las personas y que la placa de pacientes jóvenes podría no estar todavía calcificada. La prevención comienza, así, con controles accesibles y una lectura individual de sus resultados.
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