Aterosclerosis silenciosa: cuándo buscarla antes de que dé señales

Ciudad de México,  |   

Martin Olivera (Composición/NotiPress)

La acumulación de placa puede tardar años; el riesgo individual define cuándo evaluar

 

La aterosclerosis plantea una dificultad particular: puede progresar durante años mientras la persona se siente bien. En ese periodo, depósitos de colesterol, calcio y grasa forman placa dentro de las arterias, las estrechan y reducen gradualmente el flujo sanguíneo.

Khurram Nasir, cardiólogo preventivo del Hospital Houston Methodist, sostiene que actuar antes de la aparición de síntomas puede limitar ese avance. Las estrategias de prevención y tratamiento, explica, pueden desacelerar de forma drástica e incluso revertir la progresión de la enfermedad.

La genética influye, pero no es el único componente. Una dieta rica en ultraprocesados, la inactividad física, el poco sueño, el tabaquismo, el estrés crónico, la diabetes y la presión arterial alta figuran entre los factores que pueden acumularse durante años y favorecer procesos inflamatorios relacionados con la aterosclerosis.

Las arterias pueden reflejar el efecto acumulativo de los hábitos, la alimentación, el estrés y el entorno cotidiano. El problema es que los signos pueden tardar diez o incluso veinte años en aparecer, cuando la placa ya lleva un largo periodo desarrollándose.

En etapas intermedias pueden presentarse dificultad para respirar, fatiga inusual o molestias en el pecho, la mandíbula, el cuello o el abdomen durante el esfuerzo físico. Nasir recomienda consultar con un cardiólogo si estas señales son nuevas, especialmente cuando aparecen durante actividades rutinarias que antes no causaban molestias.

La detección puede comenzar antes de los síntomas, generalmente entre los 40 y 45 años, según la valoración individual. Los antecedentes familiares, la diabetes o la presencia de múltiples factores de riesgo pueden justificar evaluaciones a una edad más temprana.

Una herramienta disponible es la puntuación de calcio en las arterias coronarias, utilizada para detectar placa y estimar el riesgo asociado con su acumulación. Cuando existen síntomas, pero todavía no se ha establecido un diagnóstico de enfermedad cardíaca, también puede emplearse una angiografía coronaria por tomografía computarizada.

Los resultados ayudan a orientar las decisiones médicas. Con poca o ninguna placa, las medidas pueden concentrarse en alimentación saludable, actividad física regular, mejor descanso y control del estrés. Si ya existe placa, el médico puede recomendar medicamentos para reducir el colesterol. Los cuadros sintomáticos más avanzados pueden requerir intervenciones adicionales para controlar obstrucciones y reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

 

Hospital Houston MethodistSaludEnfermedades

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