El mito de las cajas de ahorro para el campo
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Domingo, 21 de octubre de 2018

El mito de las cajas de ahorro para el campo

  Prestan un servicio dudoso en zonas donde no hay otras opciones

Publicado en: Ciudad de México, el por

El campo es, con diferencia, uno de los sectores más vulnerables de México. No solo es poco común que los individuos que habitan los entornos rurales vivan sin un sistema que provea elementos indispensables como agua, gas, electricidad o cobertura telefónica de forma confiable. Incluso, en muchas ocasiones, no suelen poder aspirar a los servicios propios del sector privado.

Uno de los servicios del que más carecen son los que provienen de la industria financiera. Desde objetivos ambiciosos como buscar un financiamiento para construir en un terreno o aumentar las operaciones en el campo, hasta cosas tan sencillas como administrar el ahorro, reunir para una pensión o pedir préstamos de emergencia, se vuelven casi imposibles para estas personas por falta de instituciones económicas robustas.

Por estas razones, las cajas populares han empezado a cobrar una gran importancia en los últimos 15 años. Las cooperativas de ahorro, préstamo o crédito se refieren a “un modelo económico-social, donde la gente que no tiene acceso directo a otras instituciones financieras busca servicios de ahorro y crédito para satisfacer sus necesidades, a través de una empresa que crea conjuntamente la propia gente”, explica el director general en Caja Popular Mexicana, Ramón Imperial Zúñiga.

Aunque las cajas de ahorros son la única opción para ciertos sectores de la población, muchas demuestran una baja calidad

De acuerdo al conteo realizado por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), existen más de 600 compañías en todo el país que prestan este tipo de servicios, denominadas por la institución como Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (Socaps). Sin embargo, no todas ellas se encuentran debidamente reguladas.

El número de Socaps era, para 2013, exactamente el mismo que hoy en día; y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informó en su momento que menos del 20% se encontraban debidamente reguladas. Para febrero de 2017, el porcentaje apenas supera el 25%; pero esto no ha impedido que expandan sus operaciones rápidamente y afilien a un cada vez mayor número de socios: aproximadamente 7 millones a nivel nacional en el último recuento disponible.

En cuanto a las 152 Socaps reguladas correctamente ante la Condusef, la amplia mayoría se encuentran en la zona del sur y oeste del país, principalmente en Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Nayarit. En la generalidad, sin embargo, la Condusef suele considerarlas instituciones con cláusulas abusivas, que se prestan para fraudes y estafas si los usuarios se dejan engañar por rendimientos imposiblemente grandes.

 

 

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